Redacción Revista Mujeres
La XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, inaugurada este 12 de agosto en el Palacio Nacional de México, representa mucho más que un evento intergubernamental: es la continuidad de una historia tejida por décadas de lucha feminista, construcción de políticas públicas y articulación regional.
Convocada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) desde 1977, esta Conferencia es el principal foro de las Naciones Unidas sobre los derechos de las mujeres en la región, y ha sido clave en la creación de la Agenda Regional de Género, una hoja de ruta progresista que orienta los compromisos de los Estados hacia la igualdad sustantiva.
La historia de esta Conferencia comienza en Cuba. Fue La Habana la sede de la primera edición, celebrada en 1977 bajo el título “Primera Conferencia Regional sobre la Integración de la Mujer en el Desarrollo Económico y Social de América Latina”.
En ese encuentro fundacional se aprobó el Primer Plan de Acción Regional, que visibilizó las barreras estructurales que enfrentaban las mujeres en el acceso al trabajo, la educación y la participación política.
Desde entonces, Cuba ha sido un actor constante y propositivo en cada edición, aportando una visión emancipadora, solidaria y profundamente latinoamericana.
Este año, bajo el lema “La sociedad del cuidado: gobernanza, economía política y diálogo social para una transformación con igualdad de género”, la Conferencia se celebra por primera vez bajo el liderazgo de una presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum Pardo, quien en su discurso inaugural afirmó que “no solo es tiempo de mujeres en México, sino en el mundo entero”.
La mandataria dedicó el primer año de su gobierno a las mujeres indígenas, reconociendo a quienes históricamente han sido excluidas, y destacó la creación de más de 2,500 Centros Libres para Mujeres y una Cartilla de Derechos que llegará a cada hogar.
La delegación cubana está encabezada por Teresa María Amarelle Boué, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas e integrante del Buró Político del Partido.
Su participación en los espacios intergubernamentales y parlamentarios reafirma el compromiso de Cuba con la construcción de políticas públicas inclusivas, la defensa de los derechos de las mujeres y la promoción de una agenda feminista regional.
El Parlamento cubano, segundo en el mundo en presencia femenina, es testimonio del legado de Vilma Espín y de una revolución que desde sus inicios apostó por la igualdad como principio fundacional.
En esta edición, además del relanzamiento del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, se celebrará el segmento “Memoria y Futuro”, con motivo del 50 aniversario de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer (Ciudad de México, 1975), reconociendo los avances y las deudas pendientes en la región.
La presencia cubana en esta Conferencia no es solo institucional: es simbólica, histórica y profundamente política. Es la continuidad de una apuesta por la vida, por el cuidado como derecho humano, por la autonomía de las mujeres y por la justicia social como horizonte compartido.
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