viernes, 25 de julio de 2025

Melba y Haydée



Por Marilys Suárez Moreno

Sus nombres traspasaron fechas y acontecimientos y también rompieron cánones. Fueron las dos únicas mujeres participantes en el histórico asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953 y Cuba entera las conoce como las heroínas del Moncada. Una y otra, por esas coincidencias de la vida, nacieron y murieron en igual día del mes de julio.

Melba Hernández Rodríguez del Rey nació en Cruces, Villa Clara, el 28 de julio de 1921 y Haydée Santamaría Cuadrado, quien vio la luz en Encrucijada, en igual provincia, falleció en La Habana en similar día del año 1980.

Melba y Haydée, se conocieron en la primavera de 1952, en los trajines de la lucha revolucionaria. Desde ese instante, sus vidas confluyeron, pues ambas compartieron en la clandestinidad, motivaciones revolucionarias y sueños de redención con el grupo liderado por Fidel y Abel, hermano de Haydée, y que pasó a la historia como la Generación del Centenario, por las ideas martianas que sustentaban.

Testigos excepcionales de aquellos hechos, en los que participaron activamente enroladas en el grupo que dirigía Abel Santamaría, hermano de Yeyé, como siempre la llamaron, tenía como misión la toma del Hospital Civil Saturnino Lora de esa ciudad.

Ambas alzaron valientes sus voces para denunciar los asesinatos de una veintena de combatientes, encabezados por Abel, segundo jefe del Movimiento, cruelmente torturado y el de Boris Luis Santa Coloma, novio de Yeyé.

Las dos habían partido rumbo a Santiago de Cuba, asumiendo la parte que se les asignó en el histórico ataque al cuartel Moncada, aquel domingo de la Santa Ana. Y aunque no faltó el deseo de protegerlas, pues para Fidel, llevarlas al combate resultaba penoso a su humanismo, valieron más las razones esgrimidas por ellas: “Si estamos en pugna abierta contra cualquier tipo de discriminación, ¿por qué establecer en esto distinciones?.

Incluso, durante la vista de la Causa 37, iniciada ese mismo año por los sucesos del Moncada y en la que Fidel asumió su propia defensa, Melba, participante con Yeyé en el asalto a la segunda fortaleza militar del país en Santiago de Cuba y abogada de profesión, denunció enérgica el crimen que se tramaba:

“Señor Presidente, ¡Fidel Castro no está enfermo!. Descubría así la supuesta ausencia de Fidel por enfermedad, frustrando lo que ya se urdía y que el propio Fidel había denunciado: su asesinato en la prisión de Boniato.

La periodista Marta Rojas, testigo presencial de aquel juicio, señalaría que quedó más que probado desde el punto de vista jurídico y real que tanto Melba como Haydée habían participado en los hechos en calidad de enfermeras. Al cabo, fueron condenadas a siete meses de cárcel.

Tras ser liberadas, las dos tuvieron una nueva y peligrosa misión que cumplir: quizás la segunda en importancia luego de su participación en el asalto al Moncada: Divulgar clandestinamente el Manifiesto a Cuba que sufre, y lo que se consideró la tarea más culminante: editar y distribuir La historia me Absolverá, reconstruida por Fidel hoja a hoja y que este había hecho salir de la cárcel.

Finalizando el año 1956, y en espera de la inminente llegada del Granma a tierras cubanas, Haydée se encontraba entre los organizadores del alzamiento armado del 30 de noviembre en Santiago de Cuba, dirigido por Frank País y que estremeció a esa ciudad y a todo el país.

La secundaban otras mujeres heroicas como Vilma Espín, luchadora clandestina y guerrillera en el Segundo Frente Oriental que luego ostentaría la presidencia de la Federación de Mujeres Cubanas.

Yeyé subiría a la Sierra Maestra en distintas misiones encomendadas por Fidel, uno de esos cometidos fue el de viajar a los Estados Unidos para recaudar fondos y acopiar armas con destino a los combatientes alzados en la Sierra Maestra. Montañas que subiría después de integrada ya a la lucha guerrillera.

Al triunfo de la Revolución dirigió La Casa de las Américas, que bajo su mandato, cumplió una intensa labor de difusión de los valores y cultura de lo que Martí llamara “nuestra América". Allí permaneció como alma y luz de esa institución, hasta su muerte hace 45 años este 28 de julio.

Dedicada de lleno a las múltiples tareas que les fueron encomendadas, ya en pleno proceso revolucionario en marcha, Melba no le fue a la zaga y asumió diversas responsabilidades, entre ellas, la de embajadora de Cuba en Vietnam y Cambodia. Fue también, diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Anciana ya, falleció a los 92 años en La Habana.

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