sábado, 26 de julio de 2025

Avileñas en 26: Para nosotras, no existe un no se puede


Por Gabriela Milena Padrón Morejón 

Fotos: Favio Vergara

Se nos parqueó al lado de la ventanilla del carro para saludar, tenía esa energía que solo tienen los motoristas en las películas. Nos indicó que debíamos seguir por allí, señalando una calle casi sin asfalto que parecía no tener fin, resplandeciente por el contraste entre la tierra rojísima y el sol de la media mañana. Ella nos guiaría hasta la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Reinaldo Manning, donde nos esperaban representantes de las brigadas FMC-ANAP de la localidad.

Así conocimos a Arianna Pérez León, presidenta del Comité Municipal de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) en Majagua, municipio de la provincia Ciego de Ávila, donde un equipo de esta revista estuvo desandando caminos e historias con motivo de la celebración por el 26 de julio, cuya sede este año es la tierra avileña.

De vez en cuando se nos perdía en el camino, solo para esperarnos más adelante y retomar la marcha. Cuando llegamos finalmente a la CCS, pudimos conversar con más calma. Nos contó que es licenciada en Economía, pero también hija de campesinos. Por eso, cuando el Partido le propuso asumir la responsabilidad de liderar la ANAP en su localidad, no dudó en decir que sí.

«Me pareció difícil al principio, pero me gusta el campo, la tierra, la naturaleza... y eso me impulsó. Es un trabajo bonito, aunque lleno de retos y con mucha responsabilidad, sobre todo teniendo niños pequeños. Pero las mujeres somos fuertes. Para nosotras, rendirse no es opción».

También reconoce que cada día es un nuevo desafío:

«Desde sembrar un semillero de tomate hasta cosecharlo, todo implica dificultades. La naturaleza es impredecible. Además, enfrentamos problemas como la falta de combustible, interrupciones eléctricas, escasez de agua para el ganado o de alimentos, pero siempre encontramos la forma de sobreponernos y salir adelante, con valentía».

En Majagua, actualmente hay entre 800 y 900 mujeres productoras y gracias al trabajo conjunto con la Federación de Mujeres Cubanas, el número sigue creciendo. Cada mes se incorporan nuevas mujeres, ya sean familiares, tenentes de tierra o productoras en diversas áreas.

«No debería haber diferencia entre el trabajo de hombres y mujeres —afirma—,pero hay que reconocer que el campo es duro, sobre todo para nosotras. Aun así, las mujeres casi siempre son las primeras en dar un paso al frente. Su trabajo es muy preciso, cuidadoso y los resultados hablan por sí solos. Muchas veces, son más rápidas y organizadas que los hombres. La mujer anapista, créame, es incomparable».


Arianna lo tiene claro:  «aquí no hay trabas. Toda mujer que tenga las condiciones para trabajar la tierra puede acceder a ella. No hay discriminación. Se atienden por igual las solicitudes, aunque estamos impulsando a las mujeres para que puedan desarrollarse aún más».

La ANAP, explica, es una organización que se sostiene sobre el trabajo colectivo y eso se nota. El vínculo con la FMC es fuerte y constante. Actualmente, en Majagua funcionan 20 brigadas FMC–ANAP, una por cada cooperativa del municipio.

«La igualdad de género, la salud, la violencia... son temas muy importantes para nosotras. Siempre están presentes en los encuentros, reuniones o espacios de debate. Buscamos especialistas, médicos, personas capacitadas que nos orienten. Eso es fundamental, tanto para las jóvenes como para todas las que integramos la brigada».

Antes de volver a subir a la moto para continuar el viaje, nos dijo que ocupar un cargo como el suyo implica mucha responsabilidad, independientemente de que seas mujer o no, pero también es hermoso ver todo lo que se logra, las personas que conoces y te impulsan a continuar creciendo. «Las mujeres no nos damos por vencidas fácilmente. Somos valientes, fuertes y vamos siempre para adelante. Para nosotras, no existe un no se puede».


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