Fotos: Cortesía de los entrevistados
Por Yamylé Fernández Rodríguez
Desde Camagüey Ray Sánchez González y Raudel del Toro Sánchez, madre e hijo, se han propuesto contribuir a la elegancia a partir de la concepción de piezas artesanales que devienen exclusivos complementos del vestuario.
En tiempos en que lo industrial suele abarrotar los puntos de ventas, ambos se empeñan en rescatar los accesorios artesanales como una opción para el buen vestir.
Todo comenzó cuando Raudel, clarinetista de profesión, descubrió que los nidos que elaboraba como pasatiempo para canarios y las llamadas aves de fantasía cada vez resultaban más artísticos y un buen día, motivado por su familia, decidió canalizar esa energía hacia la joyería artesanal.
En el caso de Ray comenta que tras jubilarse del sector educacional optó por insertarse en los talleres impartidos en una de las casas de la cultura de la ciudad de Camagüey para perfeccionar habilidades y así acompañar con mayor activismo a su hijo en la elaboración de collares, colgantes, pulsos, llaveros y otros artículos.
Tal empeño recibió el apoyo de todos en casa, desde el padre hasta la hija, Margarita, y con sano orgullo ya suman cinco años de constante creación de obras únicas, totalmente hechas a mano a partir de materiales como la piel, el barro, fibras de yute, hueso y otros componentes.
Destaca Raudel que la parte central de sus collares suele ser una perla elaborada por él mismo con la mezcla de varios elementos que la convierten en muy resistente y con la peculiaridad de ser un diseño exclusivo.
Por su originalidad han estado entre los seleccionados para participar en ferias organizadas por el FCBC en la capital agramontina, como la Feria Nacional de Artesanía FENAR 2025 realizada en febrero pasado, y la aspiración es seguir creando y creciendo.
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