lunes, 21 de septiembre de 2026

Un congreso que hizo historia



Aquella cita, hace 68 años en Soledad de Mayarí Arriba, devino histórica por su connotación para el futuro del campesinado cubano.


Por Marilys Suárez Moreno

A la sombra de la Sierra Cristal, campesinos y combatientes del Ejército Rebelde se dieron cita en aquellas lomas, corría el 21 de septiembre de 1958 en Soledad de Mayarí Arriba y delegados de las distintas asociaciones campesinas acudían desde los sitios más remotos a la convocatoria del Comité Regional Campesino del territorio. 

El Congreso buscaba fortalecer el movimiento agrario y las fuerzas revolucionarias en torno al Ejército Rebelde. Asistían casi 200 delegados, entre ellos Vilma Espín, quien ostentaba la representación del Movimiento 26 de Julio en el Segundo Frente Oriental Frank País y desandaba la Sierra ya como Mariela, la valiente y eficaz combatiente de la clandestinidad.

Pese a los constantes ataques aéreos de la aviación batistiana que bombardeaba el territorio del Segundo Frente Oriental “Frank País”, nada pudo impedir que aquella mañana de septiembre, campesinos de toda la región y barbudos rebeldes participaran en el Primer Congreso Campesino en Armas del territorio liberado y consideraran como objetivo prioritario la lucha por la Reforma Agraria y el mejoramiento de las condiciones de vida de ese sector. 

La histórica convocatoria fue presidida por el Comandante Raúl Castro Ruz y el líder campesino Pepe Ramírez, que al triunfo de la Revolución dirigió la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) ,y, entre otros fines estaba el de constituir un comité regional con representaciones de las asociaciones campesinas.

En aquel Congreso Raúl llamó a la unidad, denunció los abusos de los terratenientes y la Guardia Rural y expresó su confianza y el respeto del Ejército Rebelde por el aporte de cada campesino del 10% de sus ingresos y por su tradicional rebeldía, así como por el apoyo y la seguridad que le brindaban a los combatientes.

Previamente, integrantes del Comité gestor y de las diferentes asociaciones habían tenido reuniones de base con el campesinado de la zona a fin de lograr el total apoyo de los lugareños a las fuerzas revolucionarias. 

Entre sus primeros acuerdos, el Congreso Campesino en Armas, estuvo la entrega de títulos de propiedad a los asociados y los precaristas. 

La creación de un Buró Agrario ayudó a promover e impulsar el movimiento campesino antes de que finalizara la guerra. Además de aprobar la entrega de los títulos de propiedad a los que trabajaban las tierras del Estado y reclamar mejores precios para sus cosechas, entre otras demandas. 

Según Vilma aquel Congreso le demostró a los campesinos lo que podían lograr unidos y organizados, por lo que su celebración constituyó un triunfo de la unidad y las posiciones revolucionarias del campesinado, materializado el 10 de octubre de ese mismo año con la firma en La Plata de la primera ley revolucionaria agraria y la entrega de títulos de propiedad en la zona del Realengo 18, de gran arraigo histórico. 





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