Por Redacción FMC Pinar del Río/ Revista Mujeres
En Pinar del Río, la madrugada no llega de golpe: se desliza. Primero un resplandor tímido sobre los mogotes, luego el olor a tierra húmeda que sube desde los surcos y finalmente el murmullo de la vida que despierta. Hay provincias que se definen por su geografía; Vueltabajo, en cambio, se define por su memoria. Y quien se detiene a escucharla descubre que esa memoria tiene un timbre femenino.
La historia pinareña no es una línea recta: es un tejido. Un tejido hecho de manos que curan, que siembran, que organizan, que conducen. Un tejido que empezó a bordarse en la manigua, cuando la patria era una urgencia y no una palabra.
Isabel Rubio: La mujer que abrió el camino
En la espesura mambisa, donde la vida pendía de un hilo y la libertad era un sueño que ardía, una mujer caminaba con paso firme: Isabel Rubio Díaz, capitana de la Sanidad Militar Mambisa.
Su casa, convertida en refugio clandestino. Sus manos, atendiendo heridos con la serenidad de quien sabe que la patria también se salva con ternura. Su vida, entregada sin titubeos. Su muerte, semilla.
En Pinar del Río, la patriota insigne es una mujer. Y ese hecho, lejos de ser un dato, es una declaración de origen: aquí, la historia se escribe con la letra de las mujeres.
Cuatro Primeras Secretarias: El hilo que no se rompe
Los años pasaron, pero la raíz que Isabel Rubio dejó en la tierra pinareña siguió creciendo. En la etapa revolucionaria, el liderazgo femenino no irrumpió como sorpresa: emergió como continuidad.
Cuatro mujeres han sido primeras secretarias del Comité Provincial del PCC María del Carmen Concepción González, Gladys Martínez Verdecia, Olga Lidia Tapia Iglesias y Yamilé Ramos Cordero.
Cada una llegó con su propio modo de andar el territorio: María del Carmen, con la disciplina que ordena. Gladys, con la energía que convoca. Olga Lidia, con la sensibilidad que escucha. Yamilé, con la firmeza que sostiene.
Tres de ellas —María del Carmen, Gladys y Yamilé— trajeron a la provincia la sede nacional por el 26 de Julio. Tres momentos distintos, tres estilos distintos, un mismo resultado: Vueltabajo en el centro del país, en el centro de la historia.
El año del Centenario de Fidel: Cuando el aire trae una noticia
Este año, el del centenario de Fidel Castro Ruz, la provincia amaneció con un rumor distinto. En los pasillos de las escuelas, en los hospitales, en los talleres, en los patios donde crecen las plantas del movimiento Mi Patio Produce, se repetía una frase que parecía increíble: Por primera vez desde la fundación de la FMC, Pinar del Río alcanzó la Condición de Vanguardia Nacional y obtuvo la sede de las actividades centrales por el 23 de Agosto.
La noticia no cayó como un anuncio frío. Cayó como cae la lluvia buena: con alivio, con orgullo, con la certeza de que algo justo había ocurrido. Y es que en Vueltabajo, la épica no siempre está en los actos ni en las medallas. A veces está en la federada que organiza un bloque en medio de la escasez. En la campesina que no deja caer la cosecha aunque el clima se empeñe en torcerla. En la maestra que sostiene una escuela con más voluntad que recursos. En la dirigente que, como Isabel Rubio, sabe que rendirse no es opción.
Más de 200 mil federadas sostienen la vida de la provincia como columna, como protagonistas. Son ellas quienes, en medio de la asfixia económica, han convertido la resistencia en creatividad y la adversidad en impulso.
Cuando la provincia se mira al espejo
Hoy, mientras Pinar del Río se prepara para celebrar el 66 aniversario de la FMC, la provincia parece mirarse al espejo y reconocerse. Reconoce a Isabel Rubio en cada mujer que organiza, que produce, que lidera.
Reconoce a las cuatro primeras secretarias en cada federada que no se detiene, la historia, cuando se escribe desde Vueltabajo, tiene un tono, un ritmo, una fuerza que las mujeres han sabido sostener.
Vueltabajo respira historia. Y esa historia, desde la manigua hasta el presente, tiene rostro de mujer. Felicidades, federadas pinareñas. La victoria también se escribe con sus nombres.

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