Por Ayme Sosa Pompa
En Vueltabajo, tierra de mujeres fuertes y resilientes, la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) ha sido protagonista de procesos comunitarios y sociales que han marcado la historia. Al frente de esa organización en Pinar del Río se encuentra Danivia Borges Machuat, una dirigente que combina firmeza institucional con sensibilidad humana.
Esta entrevista busca descubrir no solo a la secretaria provincial de la FMC, sino a la mujer que sostiene, inspira y acompaña a miles de federadas en su camino. Nos contó que mientras ayudaba a otras personas a levantarse literalmente tras el paso del huracán Ian en septiembre de 2022, esos fuertes vientos habían derrumbado su propia casa.
La vimos estar pendiente del pequeño equipo de la Editorial de la Mujer tratando de buscarnos un mínimo de comodidad en lugares donde llevaban más de 72 horas sin electricidad. Y con su sonrisa, llena de esperanzas, conocimos una parte de Pinar donde las mujeres son lideresas o luchan por sus derechos.
¿Qué experiencias de tu infancia o juventud marcaron tu camino hacia el liderazgo?
Cuando tenía precisamente 14 años. Siempre fui una niña muy activa, con una infancia muy linda. Soy sanluiseña, de un campo. Pero recuerdo mucho a Carmen, la Secretaria de la delegación donde yo vivía. Y los cursos que desde la Federación se hacían, se convocaban y por supuesto, donde yo participaba. Y eso me llevó a que no había cumplido 14 años y ya me sentía parte de la federación. Porque admiraba aquella dirigente, admiraba las tareas que se hacían en la comunidad y de la que yo era parte y me sentía protagonista. Arribé a los 14 años y entonces me dieron mi carnet que me acreditaba como federada. Vaya, para mí era algo formal. Ya de hecho, yo me sentía así, aunque era una niña. Me fui convirtiendo poco a poco sin darme cuenta en la reserva de Carmen.
¿Cómo llegaste a la FMC y qué te motivó a dedicarte al trabajo comunitario?
Un buen día, cuando ya a Carmen le habían pasado los años, cuando su salud no se lo permitía, entendió que esa joven que ya pasaba de los 14 años que prácticamente estaba terminando sus estudios, se podría convertir en la secretaria de la delegación en la que yo vivía.
Ocupé muchas responsabilidades en mi vida estudiantil desde presidenta de la Federación de Estudiantes de las Enseñanza Media (FEEM), de los pioneros, la participación en los trabajos, en los concursos, pero siempre me inspiró el trabajo de la comunidad al punto que me convertí en trabajadora social.
Soy graduada en la Escuela de Cojímar (primera Escuela de Trabajadores Sociales del país) del cuarto curso del programa de trabajo social y ahí fui asumiendo tareas, responsabilidades: jefa de programa, de tareas, de trabajo social y bueno, inicié como organizadora de la FMC, miembro del secretariado en el municipio de San Luis.
Yo creo que fue muy poco el tiempo. Ante un llamado de la Primera Secretaria del Partido Comunista de Cuba (PCC) recuerdo su nombre con mucho cariño, Juana Belli; me dio la misión de ser en San Luis la secretaria de la Federación.
Hasta estos días he ido asumiendo responsabilidad. Ya llevo 14 años en el trabajo de la Federación. Inicié muy temprano como cuadro profesional con 27 años y ya casi estoy arribando a los 41.
¿Quién es Danivia?
Danivia es la sanluiseña que vive en el Corojo, donde sus raíces están, sus familias pertenecen a ese territorio. Es una muchacha sencilla, humilde, la primera secretaria de la Federación de Mujeres Cubanas en Pinar del Río, de hecho joven y con orgullo negra, que ha superado muchísimos obstáculos porque las personas en Pinar reconocían a las secretarias de la Federación como mujeres blancas, mujeres de buena posición económica y que quizás cuando me dieron esta responsabilidad en la provincia, no muchas creían en mí. Y que no solo en la persona Danivia, sino en que podría lograrlo.
Han pasado 5 años desde que esta muchacha es la secretaria de la Federación y han sido 5 años difíciles, duros, en contextos complejos, donde por demás esta provincia ha sufrido el impacto de fenómenos meteorológicos y ahí ha estado Danivia y ahí ha estado representando a las mujeres... y ya creo que sí, con insatisfacciones, pero que ya hay un reconocimiento, no a Danivia, sino al trabajo de la Federación de Mujeres Cubanas.
Entonces se han roto todos esos estereotipos que no hay color, nivel, economía, voluntad, hay deseo de hacer, espíritu de lucha, de combate, también está el sacrificio y por supuesto hay algo que no puedo dejar de mencionar, también el acompañamiento de mi familia, de mis abuelos que han sido mis protagonistas, me han acompañado, y mi hermana, que es la que ha estado siempre conmigo al pie de combate para poder dedicarme a las tareas de dirección en la provincia.
¿Recuerdas algún momento inicial en que sentiste que tu labor podía transformar vidas?
Sí. Yo recuerdo precisamente el paso del huracán Ida (agosto de 2021) por este territorio. Lloré mucho. En trabajo social aprendí muchísimo, sobre todo a cómo la labor de prevención podía transformar más vidas. Pero la federación me dio más. La metodología, llegar no solo a una persona.
Me dio los métodos de cómo transformar las vidas de una familia. Desde la orientación, la Federación tiene lo más bonito que son las casas de orientación. Con ellas me identifico mucho.
Y sí, cada vez que alguien toca la puerta, cada vez que llegamos a un lugar, no esperamos a que vengan, cada vez que llegamos nosotras y sentimos que podemos orientar a una mujer, a la familia, que podemos incorporar un hijo al empleo o a la educación, que pudimos ayudar a una joven embarazada que dio a luz y que necesita retomar sus estudios, que podemos buscar una capacidad de una Casita Infantil para incorporar al estudiante o que también podemos ayudar a una reclusa a reencontrarse con su familia, yo creo que esa es la mayor satisfacción.
Y entonces sí, eso es lo que hace que la persona se enamore del trabajo de la Federación.
¿Cuáles son hoy los principales desafíos de la FMC en Pinar del Río?
Yo creo que para mí lo más importante no es solo completar las estructuras, es que realmente el bloque y la federación funcionen. Funcionen donde las mujeres no se conformen con completar la estructura, sino que se sientan parte de esa organización. Continuar trabajando en la orientación, en la prevención, todavía nos quedan muchas áreas que atender, sobre todo en el adulto mayor.
El adulto mayor en esta provincia también requiere de un acompañamiento. Los jóvenes, las jóvenes de manera general, se requiere continuar trabajando con ellos. El contexto es muy complejo, pero también el trabajo de la Federación en la provincia se robustece, se solidifica y eso hace que lleguemos también a mayor número de personas, pero todavía nos quedan tareas en las cuales nosotras podemos continuar trabajando.
Hay potencialidades en la provincia, hay muchas mujeres que todavía están en el anonimato, que hacen tareas importantes y que le toca a la Federación enaltecer lo que hacen.
¿Qué significa para ti que la provincia haya alcanzado la condición de Vanguardia Nacional?
Le voy a ser sincera. Siempre estuvimos ahí. Uno no trabaja por un reconocimiento, pero en 66 años, esta es la primera vez que la provincia de Pinar del Río obtiene este resultado. ¿Qué le puedo decir a las pinareñas? ¿Qué significa esto? Después de tantos años, esto es más que compromiso. Esto se ha convertido no solo en el reconocimiento, sino en el compromiso. Fíjese, lo importante no es obtenerlo, es mantenerlo. Pero de fiesta Pinar del Río, aquí no ha sido solo un 26 de Julio (Día de la Rebeldía Nacional), aquí seguimos en el 23 de agosto (Día de fundación de la Federación de Mujeres Cubanas), porque además las protagonistas en Pinar del Río en todas las tareas políticas, económicas y sociales han sido las mujeres.
¿Cuáles acciones consideras más urgentes para fortalecer la igualdad de género en el territorio?
Seguir potenciando la implementación del Programa para el Adelanto de las Mujeres (PAM, aprobado por el Decreto Presidencial 198/2021) en todas sus áreas de trabajo. Tenemos logros. En esta provincia hay más de 22 casitas infantiles, ya en todos los territorios se cuenta con un hogar materno, ya hay un número importante de mujeres que se han incorporado al empleo tanto estatal como no estatal.
Ya hay mujeres que solicitan tierras, son entregadas, constituyen una prioridad, pero hay otras áreas en las que nos tenemos que seguir empleando.
¿Cómo se organiza la FMC en Pinar del Río para preparar a las comunidades ante la llegada de ciclones o intensas lluvias?
Bueno, tenemos un consejo de defensa y está activado en todas las zonas. Está el grupo de evacuación que también lo integran mujeres, al igual que los consejos de defensa, pero aquí están todos los mecanismos. La provincia tiene la experiencia. La población conoce cuáles son los protocolos que se deben aplicar ante cada llamado, ante cada alerta y yo creo que son importantes los ejercicios que se realicen.
Que no solo sean días de la defensa, los viernes que los destinamos a los ejercicios de preparación. Yo creo que proteger la vida es la principal defensa para una provincia. Mantener la vitalidad de los servicios, los puntos de comunicación, que las personas sepan dónde tienen que evacuarse, dónde están los puntos de información.
Nosotras nos empleamos muchísimo en identificar los locales, donde las personas pueden mantenerse informados, dónde son los puntos de orientación, cómo están los puntos de evacuación.
A nosotras también nos toca ver la federada que va a evacuar un grupo de familia en la provincia, porque todavía continuamos recuperándonos y tenemos situación aún con la vivienda, familias, que todavía no han logrado la construcción de sus viviendas, pero existe la solidaridad. Y en eso las familias pinareñas tienen experiencia y por eso nos hemos levantado.
Hablando de eso, ¿qué historias de solidaridad y aprendizajes recuerdas de las federadas en momentos de emergencia?
Yo lo digo con tristeza, pero lo digo con satisfacción. En el municipio de San Luis del que soy parte hay una comunidad que se llama Espantasueños. Hasta allí llegó esa ayuda solidaria, de orientación, sin nada que llevar más que la palabra, el ánimo, hay 24 familias. Y un buen día cuando conversábamos con Mariela Castro (diputada del Parlamento cubano y directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba-CENESEX) que se preocupaba enseguida por la situación de la provincia, le planteábamos la situación de esta comunidad, porque es un lugar donde las familias mantienen relaciones entre ellos y existían problemas de salud, de discapacidad y las compañeras dirigidas por Mariela estuvieron en la provincia.
No solo se convirtió en la ayuda material para enseñar a los niños a tener un par de zapatos o a tener un televisor, se convirtió en cómo orientar, prevenir, en cómo corregir, en cómo atender la salud de esa comunidad.
Y créanme que hoy cuando uno va a ese lugar y habla de la Federación, como de otros organismos que después o antes han estado allí, es bien bien lindo porque las personas todavía guardan ese par de zapatos, se sientan en familia a ver un televisor, cuando quizás por primera vez podían hacerlo después de tanto tiempo. O ya cuentan con un celular para recargar.
Y más que lo material, allí llegó la vida, la esperanza, cómo enseñar, aprender, junto a otras actividades de solidaridad, la recolección de los frascos de cristal para el banco de leche humana donde no hay un frasco para guardar leche; o cuando conversamos con las madres que en estos tiempos recolectan la leche para los niños que están ahí en las incubadoras; y cuando usted ve ese desprendimiento desde lo humano, eso son cosas que también transforman la vida o o el pensar de alguien.
¿Alguna vez has flaqueado en tu convicción de continuar la tarea?
No, para nada. Aquí estoy y aquí estaré hasta que el Partido, hasta que el Secretariado Nacional lo decida, pero también donde decida que tenga que estar. Porque lo voy a repetir, no es Danivia, es la persona y yo estoy y estaré donde la revolución me necesite.
¿Qué te devuelve la fuerza cuando el camino se hace difícil?
Mis hijos, mi familia. Cuando creo que ya no puedo más, cuando creo que el mundo se viene encima, yo soy una cubana más. Yo soy una pinareña más de las que cocina con carbón. Yo soy de las que tiene que poner una manguera para llenar los tanques del agua. Yo soy de las promotoras de nuestras cocinas que diseñan que vamos a hacer, pero también soy la dirigente que no tiene horario, que quizás los hijos tienen que comer a las 11 de la noche, pero por la mañana te despiertan con un beso o con una simple llamada aunque no estén a tu lado.
Y por eso cuando siento que no puedo más, está esa llamada de mi hijo, que me dice que todo va a salir bien, que cómo está la visita, mamá y no te preocupes, no te estreses; siempre lo hace. Pero al final todo, todo te queda bien.
Tengo dos hijos varones, ellos siempre me dicen que yo soy su orgullo. No. Ellos son mi orgullo, mi fuerza y la voluntad para seguir adelante, porque por mis hijos y por los hijos de todas las pinareñas, hay que tener ese legado de continuidad. Y por eso es que está Danivia para asumir la tarea que nos asignen.
¿Qué espacio íntimo o hábito te ayuda a recargar energías después de una jornada intensa?
Me encantan las plantas. Mi hermana dice jocosamente que ya mi casa no se puede entrar. Ya vivo en Pinar del Río, ya no tengo tanto espacio. Pero mi casa también es el espacio de las plantas. Esa con las que puedes conversar, le pasas la mano, también sientes que crecen, que viven, pero que recrean el espacio, te dan la acogida, la bienvenida al hogar, hacen que tu mundo sea de paz, de descanso. Entonces, las plantas me transmiten y permiten eso. Leer es mi pasión. Cuando leo pienso en cuánto más puedo hacer, en cuántas cosas nuevas, cómo aprender y me encanta, me encantan esos espacios.
¿Alguna mujer cercana te inspira en tu trabajo diario?
Yo me identifico muchísimo con la Primera Secretaria del Partido de esta provincia, Yamilé Ramos Cordero y con la secretaria Nacional de la Federación de Mujeres Teresa Amerelle Boué. ¿Por qué he visto en ella tanto compromiso? ¿Por qué he visto en esas dos figuras tanta entrega? Porque a veces me cuesta entender de como mujeres que pasan lo mismo que Danivia, liderean una provincia en medio de tantas dificultades.
¿Cómo liderean un país en medio de tanta escasez? Y me admira ver como no se rinden. Me impiran entonces a poder seguir haciendo más, pero también me inspira la carbonera. Esa que produce el carbón en Guane. Esa que quizás no es la que tiene mayor comunicación. Pero es la que asegura el carbón para la casa de niños sin amparo familiar cuando no hay corriente. Es la que le dona el esfuerzo de su trabajo al hogar materno. Entonces, me inspiran todas las mujeres pinareñas, me inspiran todas las mujeres cubanas, que son muestra de resiliencia, de dulzura, de grandeza.
¿Qué sueñas para la FMC en Pinar del Río en los próximos años?
Que continuemos en la primera línea de combate. Hoy somos vanguardia, mañana seguiremos estando no solo en la emulación, seguiremos reconociendo el trabajo de las pinareñas, seguiremos fortaleciendo el trabajo de la Federación de Mujeres Cubanas y un día cuando ya no esté sentiré el orgullo en algún lugar de que por la FMC han pasado muchísimas mujeres, pero que sigue en la primera línea de combate.
¿Si tuvieran 3 deseos qué pedirías?
Pediría amor, pediría unidad y pediría la paz.
Un mensaje para todo Pinar del Río...
Dicen que esta tierra es donde crece el verde de la esperanza. Una esperanza favorecida sobre la base del espíritu del combate. Estamos en 23. La mujer se lo ha ganado. La mujer pinareña lo ha demostrado. Por lo tanto, el 23 de agosto, día de la fundación de la Federación de Mujeres Cubanas, Pinar del Río fue una fiesta de pueblo en cada comunidad, pudimos compartir un té, un refresco. Nosotras nos lo merecemos. Cuba entera se merece este 23 de agosto por Cuba y por todas las mujeres cubanas y en especial por las pinareñas. Ustedes son las protagonistas y aquí en Pinar del Río nosotras vamos a seguir cultivando revolución con nuevas victorias.




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