domingo, 12 de julio de 2026

Mariana: más allá de su tiempo


Este 12 de junio se conmemora el 211 aniversario del natalicio de la Madre de la Patria, Mariana Grajales Cuello.


Por Lauren Rodríguez Gutiérrez, estudiante de Periodismo.

Foto tomada del libro: "Mariana: raíz del alma cubana". Dibujo a lápiz hecho por Antonio Guerrero.

¨Y no es nuevo, ya la historia nos hablaba de grandes mujeres en nuestras luchas por la independencia, y una de ellas las simboliza a todas: Mariana Grajales (…) ¨, expresó el Comandante Fidel Castro en el acto de fusión de toda las organizaciones femeninas revolucionarias en 1960.

Un recorrido por la vida de la madre de los Maceos

Como explica el libro ¨Mariana: raíz del alma cubana¨, de los historiadores Adys Cupull y Froilán González, la mayoría de los biógrafos de los Maceo Grajales, fijan el 26 de junio de 1808 como la data de nacimiento de la patriota. Sin embargo, informaciones brindadas por Joel Mourlot Mercaderes sitúan al 12 de junio del año 1815 como la fecha verídica.

Hija de padre dominicano y madre cubana, pasó su infancia, adolescencia y parte de su juventud en el poblado El Cristo, en las cercanías de la ciudad de Santiago de Cuba y del río Guaninicún. 

Allí recibió amplia influencia de historias de los esclavos que huían del látigo de los amos, aprendió la rebeldía y a amar la libertad. Mariana, mulata y pobre, recibió educación en el hogar, donde forjó un carácter inquebrantable, principios firmes y actitud trabajadora. 

Según los aportes de Joel Mourlot Mercaderes, la madre de la estirpe de los Maceos contrajo matrimonio a los 16 años con Fructuoso de los Santos Regüeyferos Hechevarría en 1831. De su unión se estima que nacieron cuatro hijos: Felipe, Fermín, Justo y Manuel. En 1838, enviudó y se enfrentó a la crianza de sus hijos. 

No fue hasta el año 1841 que conoció a Marcos Maceo. Con él, tuvo nueve hijos: Antonio, María Baldomera, José Marcelino, Rafael, Miguel, Julio, Dominga de la Calzada, José Tomás y Marcos. Su alianza se legalizó en julio de 1851 y la familia emergió con sentimiento autóctono y amor a la Patria.

Tras un largo periodo de pedradas sensibles que incluyeron encarcelamientos de sus allegados, embargamiento de su casa, muertes de su esposo y algunos de sus hijos, la matrona, a pesar de su dolor se mantuvo fuerte y dispuesta a continuar la labor en función de la independencia de la tierra que la vio nacer.

Al momento de la Protesta de Baraguá y el cese de la Guerra de los Diez Años, la madre de los Maceos se encontraba en las lomas de Guantánamo. Luego de salir hasta Santiago, partió en un vapor rumbo a Jamaica junto a sus hijas, su nuera y otros miembros de la familia. 

Pese a sufrir limitaciones económicas, su residencia en Kingston se tornó en un centro de conspiradores por la libertad de Cuba. Asimismo, desempeñó un importante y activo papel en la fundación de asociaciones patrióticas en dicha isla.

La pobreza acompañó su estadía en el país vecino, no obstante, Mariana cuidaba la impecabilidad de su vestimenta y la amabilidad de su lenguaje. 

Falleció el 27 de noviembre de 1893 con 78 años en tierras extranjeras, manteniendo viva la causa, impulsando la continuidad de las luchas independentistas y entrañando ver a Cuba libre. 

Citando el libro ¨Mariana: raíz del alma cubana¨, luego de muchas gestiones, el 23 de abril de 1923 una multitud de personas se concentró en la Alameda Michaelsen para recibir el cañonero Baire con los restos de la matrona.

Sobre ella, Martí escribió en su carta de condolencia a Antonio Maceo: ¨Vi a la anciana dos veces, y me acarició y me miró como a hijo, y la recordaré con amor toda mi vida¨.

Influencias que trascienden los años

El legado de Mariana Grajales trasciende el siglo XIX y se proyecta en la Cuba contemporánea. Fue declarada oficialmente “Madre de la Patria”, y su nombre inspira instituciones educativas, proyectos pedagógicos y hasta un pelotón femenino creado por Fidel Castro en septiembre de 1958: Las Marianas.

Su ejemplo es recordado como un faro ético que enseña que la patria se defiende con principios, no con consignas. En palabras de José Martí, al escribir sobre ella tras su muerte en 1893: “¿Qué había en esa mujer, qué epopeya y misterio había en esa humilde mujer, qué santidad y unción hubo en su seno de madre, qué decoro y grandeza hubo en su sencilla vida, que cuando se escribe de ella es como la raíz del alma?”.

Hoy, Mariana es símbolo de la mujer cubana que rompió patrones de su tiempo y cuya voz resuena en debates actuales sobre identidad nacional, igualdad de género y justicia social.

Su ejemplo redefinió el rol femenino en Cuba, al conjugar ternura maternal con firmeza revolucionaria. En cada homenaje en el cementerio de Santa Ifigenia, donde reposan sus restos, se reafirma que Mariana no solo fue madre de héroes, sino de todos los cubanos.

Y pasarán los años, pero Mariana Grajales es, y será, recordada como un símbolo de valentía, resiliencia, ímpetu; pero, sobre todo, como ¨madre¨. 

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