jueves, 18 de junio de 2026

La santiaguera intrépida


Por Marilys Suárez Moreno

Foto: Tribuna de La Habana 

Este 18 de junio se cumplen 19 años de su fallecimiento, pero los seres como ella nunca se van del todo. Pareciera que su espíritu nos acompaña y guía y su imagen bonita continúa viva en las tres letras de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la organización femenina que a instancias de Fidel creara un día, y que late en el trabajo de su relevo generacional.

Vilma Lucila Espín, la joven que protestó contra la ilegalización de su querida Universidad de Oriente, donde fue pionera en los estudios de Ingeniería Química, sin dejar de manifestarse en las calles, cara a cara con los esbirros de la tiranía y que, participó en el alzamiento armado del 30 de noviembre de 1956 bajo las órdenes de Frank, como parte de las acciones previstas para la llegada del Granma, tejió una hermosa historia de vida y luchas, tanto en la clandestinidad como en la Sierra, convertida en guerrillera.

Una historia que enorgullece porque nos habla de una santiaguera intrépida que se fogueaba a golpe de noches oscuras de sangre y valor en una época marcada por la historia mientras ella se forjaba la suya, no exenta de miedos, zozobras y valentía. Creciéndose rebelde entre el clandestinaje tenebroso y las guerrilleras montañas orientales. 

Ella, la dueña de nombres y personalidades como Alicia, Deborah, Mónica, Mariela, con algunos de los cuales nombró después a sus hijas, se convirtió un tórrido día de agosto en la mujer que tomó las riendas de la FMC y con fervor, sencillez y humildad libró desde sus filas quijotescas batallas, haciendo que las mujeres se levantaran contra siglos de discriminación y prejuicios, librando contiendas más difíciles y tenaces, quizás, que las emprendidas en las propias luchas libertarias.

Fue también la defensora de los derechos femeninos, batallando junto a cada cubana por insertarlas en la producción y el estudio, convirtiéndolas en artífices del desarrollo del país y por crear las condiciones económicas, jurídicas, sociales, culturales e ideológicas que les garantizara el pleno ejercicio de la igualdad de la mujer, consagrados hoy en la Carta Magna.

Vilma es la sensible y audaz heroína que desde siempre proclamó su lealtad a Fidel y a la Revolución y defendió con ardor los derechos de la mujeres cubanas y del mundo entero, su realización personal y empoderamiento social, parte intrínseca de esa igualdad de género por la que tanto batalló.

A casi 20 años de su muerte un amargo 18 de junio, la recordamos y casi a vuelo de pájaro, compartimos estos pequeños fragmentos de su vida fecunda, legado, luchas y entrega a la Organización que fundara y a la propia Revolución, porque su obra alienta la fuerza y el protagonismo de cada cubana. 




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