Por Yamylé Fernández Rodríguez
Fotos: De la autora y cortesía de las entrevistadas
Una trayectoria marcada por experiencias intensas y el firme compromiso con la protección del medio ambiente acumula Sahilet Manzano Álvarez, segunda jefa del Cuerpo de Guardabosques en la provincia de Camagüey.
Antes de llegar a tan importante responsabilidad esta camagüeyana cumplió varias responsabilidades que la dotaron de amplios conocimientos.
“Ha sido una tarea ardua, pues empecé en el 2015 como oficial de guardia, cuando mi niña pequeña tenía solo cuatro añitos. De ahí pasé a técnica de dirección, por un período de un año aproximadamente; luego asumí como técnica de gestión de la protección, más tarde como técnica de información y análisis y posteriormente ocupé la plaza de especialista, por lo que he transitado prácticamente por todas las especialidades de la actividad de guardabosques.
Aparejado a esas responsabilidades Sahilet cursó también talleres y otras acciones de superación, y en estos momentos está a punto de graduarse como Licenciada en Ciencias en Informáticas, con lo que cumplirá una importante meta personal.
Todo ello ha sido capaz de simultanearlo con sus deberes como madre de dos hijas e incluso con situaciones familiares.
“Siempre traté de dedicarle tiempo a la familia, a mis hijas, e incluso hubo una etapa en la que mi mamá sufrió unas lesiones y tuve que atenderla, pero en todo momento recibí apoyo y comprensión de parte de mis superiores y mis compañeros”.
Al preguntarle por alguna vivencia especial rememoró la ocasión en que estuvo hasta la madrugada sofocando un incendio en el macizo forestal de San Felipe.
“Recuerdo un día en que, tras una reunión de trabajo en el circuito de Protección Sabana Camagüey Oeste, vimos una columna de humo en la meseta de San Felipe. Eran las tres de la tarde y decidimos entrar para apagar el incendio. Con ramas y mucho esfuerzo logramos contener las llamas, pero permanecimos allí hasta las tres y media de la madrugada. Fue una experiencia dura: ver el fuego, los animales huyendo del bosque y las casas en peligro. Esa vivencia me marcó, porque entendí la magnitud del reto y la necesidad de actuar con valentía”.
Con satisfacción destaca que hace más de tres años la provincia de Camagüey no reporta incendios forestales gracias a la adecuada implementación de la Metodología estratégica nacional de manejo y uso del fuego.
Actualmente bajo el mando de Sahilet están poco más de 30 mujeres, a las que califica de disciplinadas y muy cumplidoras.
Lilian Linares: una especialista comprometida con la naturaleza
Lilian Linares Amaia, especialista B de Gestión Integrada de la Protección, es otra de las mujeres vinculadas en Camagüey al Cuerpo Provincial de Guardabosques.
En este caso, Lily, como la nombran cariñosamente sus compañeros, se encarga de recibir las estadísticas relacionadas con dicha actividad que tributan los especialistas desde los distintos municipios agramontinos.
Según explica se trata de recopilar información, analizarla y procesarla, lo que resulta fundamental para la toma de decisiones estratégicas en correspondencia con las normas establecidas y en interés de proteger el medio ambiente y enfrentar contravenciones
Esa labor de prevención, inspección y respuesta frente a ilegalidades o riesgos como los incendios forestales es vital en un contexto donde el cambio climático intensifica los desafíos ambientales.
“Formo parte de un equipo que se caracteriza por el compañerismo y la integralidad. Cuando en un momento determinado alguna compañera tiene alguna situación, ya sea de enfermedad o con algún familiar, la otra asume sus funciones y la actividad no se detiene. Somos un grupo de trabajo muy unido”, afirma la entrevistada.
“Trabajar en el Cuerpo de Guardabosques es una tarea muy bonita de la que me he ido enamorando. Desde aquí velamos por el cuidado de naturaleza, ya sea de la flora, la fauna o los ecosistemas. Como seres humanos nos corresponde proteger el entorno para preservar también la especie humana y vivir armoniosamente con todas las especies, reflexiona Lily.
El testimonio tanto de Sahilet como de Lily es muestra de la creciente presencia femenina en el Cuerpo de Guardabosques en Camagüey y en Cuba.
Tal ejemplo, además de contribuir a la reducción de brechas de género en una actividad asociada tradicionalmente a hombres, dota a ese órgano del Ministerio de Interior de la sensibilidad y altruismo típicos de la mujer cubana.



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