viernes, 24 de abril de 2026

Las mujeres, no se quedaron atrás

 Congreso Nacional de Mujeres celebrado en La Habana en 1923. Próximos a la fiesta del Día Internacional de los Trabajadores, vale recordar que en los días aquellos de la naciente república mediatizada, las luchas obreras en Cuba se hicieron sentir con fuerza, particularmente en los primeros cinco lustros republicanos.


Por Marilys Suárez Moreno

Foto: Radio Reloj

La creación de las primeras asociaciones femeninas se inició en Cuba a mediados del primer cuarto de siglo. Era un movimiento destinado a incorporar a la mujer a la política, carecía de carácter clasista y su actividad se circunscribía a las tareas domésticas, a ciertas actividades agrícolas relacionadas con la producción del tabaco y al trabajo de tipo comercial en sus fases más elementales.

La crisis económica que siguió a la Primera Guerra Mundial incrementó la fuerza de trabajo femenina, produciéndose el desplazamiento de millares de mujeres hacia el sector laboral. El desarrollo económico llegó aparejado de nuevas fuentes de trabajo femenino, pero en todas ellas prevaleció el mismo sentido discriminatorio y explotador que llevaba a pagar salarios inferiores a los del hombre y a puestos de menor categoría.

Habíamos heredado un país mediatizado por la Enmienda Platt, impuesta a nuestra Constitución y Cuba, por lo tanto, no era ni independiente ni soberana y su economía se encontraba dominada por el capital norteamericano. 

En este difícil periodo, la clase obrera fue desarrollándose y ganando en conciencia y organización. La lucha por la unidad gremial se hizo cada vez más potente, llevándose a cabo huelgas obreras como la de los aprendices, la de los albañiles y la de la moneda. 

En un clima caracterizado por las luchas obreras y estudiantiles, se celebró en abril de 1923 el Primer Congreso de Mujeres, y, aunque la composición social de las delegadas que participaron en aquel Congreso distaba mucho de ser popular, este contó con representaciones de las seis antiguas provincias cubanas. 

En este mismo año el estudiantado trabajaba en pro de reformas universitarias y los miembros de la Junta de Renovación Nacional, encabezados por el etnólogo e historiador Don Fernando Ortiz, denunciaban las lacras de la vida pública. 

Con la creación de la Federación Estudiantil Universitaria, en cuyo frente se hallaba Julio Antonio Mella, apareció un nuevo elemento en las luchas políticas: el estudiantado. 

Dos años después se constituyó la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC), la cual jugó un importante papel en la creación de una conciencia obrera, como se demostró en la huelga general de 1930 y la del 33, en protesta por la decisión de Machado de ilegalizarla. 

Con la fundación en 1925 del Partido Comunista de Cuba, que iba hacia una organización general de las mujeres trabajadoras, con la demanda inicial de: a trabajo igual, salario igual, la lucha adquirió otros ribetes. 

Si bien continuaron los conflictos aislados, sectoriales, se fue perfilando un amplio programa que incluía en todos los sectores demandas como el salario mínimo, el descanso anual retribuido, la licencia de maternidad y pensión a la vejez. 

La Constitución de 1940 concedió a la cubana la igualdad legal respecto al hombre, condenando expresamente la discriminación por razón de sexo. Para las grandes masas femeninas era sólo “papel mojado” la igualdad legal conseguida. 

Hasta el triunfo de enero, sobrevinieron las luchas obreras, campesinas y estudiantiles en defensa de los intereses del pueblo. Fue a partir de entonces que las mujeres alcanzaron su total emancipación, proceso en el que la Federación de Mujeres Cubanas fue artífice y protagonista.







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