sábado, 14 de marzo de 2026

La primera palabra: el compromiso nacido en la victoria



Por Sheila Caronell Hernández

La primera palabra de Fidel, después del triunfo de la Revolución en 1959 sobre la mujer, no fue un discurso alejado, sino un momento intrínseco al dirigirse al pueblo santiaguero. Eso tiene un gran valor porque expresa que para Fidel, la liberación de la mujer, no era un añadido posterior, las mujeres eran una parte constitutiva de la liberación nacional desde el minuto cero.

En este primer discurso, en medio de la euforia, la emoción, la conciencia de la responsabilidad que se avecinaba Fidel se detuvo en un sujeto político que hasta entonces no había tenido la importancia merecida: la mujer, sobre ella expresa: "La mujer es un sector de nuestro país que necesita ser redimido, porque es víctima de la discriminación en el trabajo y en muchas esferas de la vida social; pero tenemos la seguridad de que la mujer, como ha luchado al lado de los hombres en esta guerra difícil, sabrá luchar también al lado de los hombres en esta nueva etapa de la Revolución".

La alocución cobra una gran relevancia porque desde el primer momento demuestra que la presencia femenina en este proceso es un hecho, el reconocimiento de que la lucha no había terminado, sino que representaba el comienzo de una batalla nueva.

Muy cercana a esta perspectiva se encuentra la palabra redimir, empleada para expresar que la mujer cubana había vivido bajo la condición de servidumbre, opresión e injusticia. 

Las mujeres eran discriminadas por su clase y sexo. Y esa doble opresión exigía una doble liberación. 

Fidel manifiesta que la mujer es víctima de discriminación en todo momento y, a través de sus palabras, hace público un tema tabú que otros líderes revolucionarios en la época no mencionaban siquiera.

Para el Comandante en Jefe la mujer es digna de reconocimiento, de méritos, por sufrir los peores maltratos de regímenes llenos de odio e injusticias, y que la motivaron a participar en la lucha.

Este primer discurso es clave en el presente libro porque es la validación de un compromiso realizado con la población femenina de Cuba y de su papel de igualdad y equidad como elementos del proyecto revolucionario. 

La Revolución es cambio integral porque transformaba todas las relaciones sociales, incluida la de mujeres y hombres. Significaba que a las mujeres no se les daba el permiso para ser revolucionarias, porque ellas lo eran; lo que se necesitaba era reconocer su lucha y su nivel organizativo. 

Por tanto, la lectura de este discurso con una perspectiva de género nos enseña que las revoluciones constituyen cambios en las estructuras mentales, costumbres y prejuicios; y eso implicaba tiempo. 

Luego de pronunciar este discurso, Fidel dedicó los siguientes cuarenta y cinco años de su vida a acompañar el crecimiento de la mujer dentro de la sociedad. Es el testimonio de que la Revolución Cubana nació con una deuda reconocida y un compromiso asumido. La deuda era con las mujeres oprimidas y el desafío era redimirlas. 

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