Texto: Yamylé Fernández Rodríguez
Fotos: De la autora y tomadas de Facebook
¿Alguna vez se han preguntado si es posible transformar una décima en natillas, flanes, panetelas o casquitos de guayaba?
Pues si alguien lo duda puede llegarse a Camagüey y comprobar por sí mismo que la escritora Evelyn Queipo Balbuena ha logrado tal milagro.
Todo está recogido en su más reciente libro titulado Recetofilia -una palabra que resume la afición intensa o pasión por las recetas de cocina, en este caso de dulces caseros- y que, con prólogo y epílogo del poeta Jesús Aismar Zamora Ávila es una de las novedades de la Editorial Ácana, específicamente de su colección Pórtico, en saludo al aniversario 59 del Instituto Cubano del Libro, celebrado este 27 de abril.
La obra resulta una verdadera delicia e incluye 32 recetas de postres hechos en casa durante la etapa de confinamiento como consecuencia de la COVID-19, que constituyeron una terapia antiestrés y que la autora iba compartiendo en su perfil en Facebook.
Lo singular está en que cada fórmula aparece explicada en décimas las que, además de revelar ingredientes y modos de preparación, también provocan una sonrisa en el lector.
Durante la presentación del texto en el espacio Sábado del Libro del 25 de abril último, en la capital agramontina, el público escuchó con verdadero deleite a Evelyn:
“La primera receta que publiqué fue la de las torrejas y ni siquiera estaba escrita en décima, pero después pensé: ¿qué tiene de interesante ofrecer una receta si no le pones algo más?
“Creo que en ese momento no era ni tan consciente de que unir estos dos patrimonios culturales podía ser tan efectivo: la cocina popular tradicional, patrimonio de los pueblos que se transmite de generación en generación, la otra, la décima, que aunque vino de España, se aplatanó en Cuba. Entonces dije: creo que se han unido dos cosas que pueden ser interesantes para el público lector”.
El proceso fue también un ejercicio de investigación al motivar la consulta de bibliografía especializada, incluso de publicaciones de la famosa chef cubana Nitza Villapol.
“La receta tiene sus partes porque están los ingredientes con sus cantidades, el modo de preparación y después cómo puedes adornarlo. Entonces traté de seguir con ese ritmo que, a veces, si lees para disfrutar la décima no lo vas a percibir, pero si lo lees para cocinar, sí.
“Siempre hubo gente que me llamó, que me escribió por privado para preguntar. Algunos pensaban que yo quizás había tomado la foto y había hecho solamente las décimas, pero el que mire las fotos va a darse cuenta de que es mi cocina todo el tiempo”.
Solo basta escuchar algunas de las recetas-décimas o décimas-recetas para que la boca se haga agua de inmediato.
“Hay arroz con leche con canela en rama y canela en polvo, dulce de fruta bomba con anís estrellado, casquitos de maracuyá con nuez moscada, natilla de chocolate, torrejas e islas flotantes”.
Ante la pregunta de cuál fue el procedimiento que le resultó más difícil trabajar en décimas refirió que “las panetelas son complejas en su hechura y describir todo ese proceso era muy largo, así que lo hice una vez y en una sola receta. Después, cuando hacía un pastel que tenía como base la panetela, hablaba de otras cosas como el aderezo o la situación que vivíamos”.
La iniciativa constituyó una suerte de proyecto colectivo. Amigos y familiares hacían llegar a Evelyn ingredientes que incluso le dejaban en la puerta de su casa debido al distanciamiento que por aquel tiempo impuso la pandemia, mientras en Facebook, donde sus postres eran ampliamente comentados, le solicitaban incursionar en otros dulces y ello significaba todo un reto para cada décima que se generaba.
La singular idea, publicada en el periódico provincial Adelante con gran aceptación, llegó a sumar a toda la familia de esta creadora literaria:
“Mi hija, que siempre fue inapetente hasta que entró la adolescencia, posaba para las fotos como si los dulces le gustaran muchísimo, pero en realidad ella apenas comía un poquito; mi mamá también participaba, y así todos porque yo tengo una característica y es que no pruebo lo que estoy cocinando, ni el punto de sal, ni el de azúcar, ni el de nada, y entonces tengo que auxiliarme de otras personas: “Prueba aquí, ¿está bien de azúcar? ¿está suave? ¿está blandito? y como no confío, pues le digo al otro que pruebe y todo el mundo va probando lo que voy haciendo”.
Es por eso que en opinión de Maykel Sardaña Perez, director de la Editorial Ácana, se trata de un libro que es a la vez un álbum de fotos familiares en el que aparecen los seres queridos de la escritora degustando sus dulces propuestas.
Para Sardaña Pérez “más allá de un recetario se trata de un texto de poesía, de décimas bien hechas que muestra esa versatilidad de la autora para innovar e improvisar”.
Mientras, el escritor Alejandro González Bermúdez, conductor en la ciudad de Camagüey del espacio Sábado del Libro y fiel defensor de la décima, resaltó las habilidades de Evelyn para lograr la combinación de la rima, cumplir con los requisitos de la espinela y hacer posible la comunicación con el lector: “que este entendiera, disfrutara y aprendiera”.
El mejor de lo cierres llega a cargo de la propia autora en su décima-receta Feliz No cumpleaños:
Lo más difícil, confieso,
no es mezclar los ingredientes
sino usar inteligentes
proporciones (sin excesos).
Al final siempre es un beso
quien sellará mi receta.
Y habré llegado a la meta
si me haces un comentario;
porque mi buen recetario
tiene alma de poeta.
* Evelyn Queipo Balbuena es licenciada en Letras, editora, escritora y guionista. Tiene varios libros destinados al público infantil. De su narrativa sobresalen los textos Leyendas urbanas (Ediciones Extramuros, 2013) y Lluvias ácidas (Ediciones El Abra, 2011). Por su obra ha recibido diversos premios y becas de creación. En 2020 recibió el Premio Nacional de la Poesía José María Heredia por su libro Prácticas salvajes (Ediciones Caserón, 2021).




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