Por Lisandra Pérez Coto
La Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM) denunció este viernes 20 de marzo, ante la sede de Naciones Unidas en La Habana, Cuba, el impacto devastador del bloqueo a Cuba.
La FDIM envió una comunicación urgente, en la que denuncia el impacto “sistemático y desproporcionado” del bloqueo económico impuesto a Cuba, política que compromete la supervivencia del pueblo cubano y vulnera derechos fundamentales, especialmente de mujeres, niñas y personas mayores.
La carta, dirigida a varios mecanismos especiales de la ONU, coloca en el centro un mensaje claro: el actual nivel de restricciones económicas y financieras no solo limita el desarrollo del país, sino que genera condiciones de vida que impactan directamente la salud, la alimentación y la vida de millones de personas.
La FDIM subrayó que su denuncia no es meramente política, sino profundamente humanitaria y de solidaridad. El recrudecimiento de las sanciones, especialmente desde 2019, ha deteriorado progresivamente sectores clave como la energía, la salud y la producción de alimentos.
Según el documento, firmado por Lorena Peña Mendoza, presidente mundial de la FDIM, la persecución a suministros de combustible ha paralizado la red eléctrica nacional, afectando servicios esenciales como hospitales y sistemas de agua potable.
A ello se suman obstáculos financieros y regulatorios que, en la práctica, impiden la adquisición de medicamentos e insumos médicos
La carta incluye un posicionamiento explícito acerca del impacto diferenciado que ejerce esta política sobre las mujeres. La FDIM señala que el bloqueo actúa como una forma de “violencia estructural", al intensificar las desigualdades de género.
El deterioro de servicios básicos, como la electricidad o el acceso a alimentos, incrementa la carga de cuidados que recae sobre las mujeres, quienes ya asumen la mayor parte del trabajo doméstico.
Además, la FDIM alerta sobre la escasez de insumos esenciales para la salud reproductiva, incluyendo anticonceptivos, vitaminas para embarazadas y equipos de diagnóstico.
También se destaca el aumento de la mortalidad infantil y las dificultades en programas materno-infantiles, vinculadas a la falta de recursos y tecnologías médicas.
La misiva pone especial énfasis en la situación de las personas mayores, en un contexto de envejecimiento poblacional.
Los apagones, derivados de la falta de combustible para generar electricidad, representan un riesgo directo para quienes dependen de equipos médicos como concentradores de oxígeno o medicamentos que requieren refrigeración.
Asimismo, se denuncia la escasez de tratamientos para enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o afecciones cardíacas, lo que acelera el deterioro de la salud en este grupo.
La FDIM sostiene que las medidas coercitivas podrían encuadrarse dentro de lo establecido en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948, al generar “condiciones de vida calculadas para la destrucción física, total o parcial, de un grupo nacional".
Considera que el bloqueo viola instrumentos internacionales como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Convención sobre los Derechos del Niño, al afectar directamente el acceso a la salud, la nutrición y el bienestar.
En tal sentido, realiza un llamado urgente a la comunidad internacional y solicita a la ONU acciones concretas que permitan evaluar daños y tomar acción.
La FDIM llama finalmente a la comunidad internacional a actuar con urgencia para evitar consecuencias irreversibles.

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