sábado, 21 de marzo de 2026

Sector agroforestal en Camagüey por mayor igualdad de género


Por Yamylé Fernández Rodríguez 

Entre las principales líneas de trabajo de la Asociación de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF) en Camagüey, está la capacitación y asesoramiento a sus afiliados en torno a  la igualdad de género, teniendo en cuenta que se trata de una actividad tradicionalmente protagonizada por hombres y en la que aún existen ciertos estereotipos. 

A tono con tal empeño recientemente tuvo lugar un taller de socialización de conocimientos que incluyó, además de afiliados a la ACTAF en el territorio agramontino, a representantes de la junta provincial de la Unión de Juristas de Cubas, la Federación de Mujeres Cubanas y la Cátedra de Género, Familia y Sociedad de la Universidad de Camagüey junto a representantes de la Delegación Provincial del Ministerio de la Agricultura, del Servicio Estatal Forestal, el Cuerpo de Guardabosques, la Estación Agroforestal y otras entidades.



En ese contexto la M.Sc. Tania María Galano Reyes, especialista de la Dirección Provincial de Justicia y presidenta del Capítulo Provincial de Derecho del Trabajo y Seguridad Social en la filial camagüeyana de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, dictó la conferencia Género y derechos en Cuba: necesaria transformación para alcanzar la igualdad material. 

La también profesora universitaria expuso que el país cuenta con un marco normativo robusto el cual se expresa a través de la Constitución de la República, el Código de las Familias, el Código Penal, el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres y acuerdos internacionales contra la discriminación y la violencia de género de los que la mayor de las Antillas es firmante.

Sin embargo, Galano Reyes consideró que es necesario profundizar en el conocimiento y la capacitación porque todavía existen directivos de entidades y hasta algunos juristas que no tienen toda la información necesaria para llevar a vías de hecho lo que plantean dichas disposiciones legales y eso trae aparejado que si hay un espacio de trabajo, por ejemplo, donde exista alguna manifestación de violencia, discriminación o acoso el suceso pueda pasar inadvertido.

“Existen situaciones de mujeres víctimas de esas agresiones en su centro laboral o en el ámbito familiar y por ese miedo que sigue teniendo como víctima, el caso no ha llegado a los tribunales, o llega sin todos los elementos para sostenerlo”.

“De nada sirve que existan instrumentos jurídicos específicos, de un sector u otro, si no hay una materialización de esto en la vida cotidiana. Hemos buscado información que demuestra la existencia de una brecha entre lo que dicen las normas y lo que ocurre en la vida real”, afirmó la experta.

Avalado por una trayectoria que abarca más de 40 años en el sector de la agricultura, el M.Sc. Jesús Alberto Acosta Leyva, jefe del Departamento Jurídico de la Delegación Provincial del Ministerio de la Agricultura en Camagüey, subrayó que todavía en ese ramo existen asuntos pendientes en materia de igualdad de género derivados de la influencia de una cultura patriarcal. 



Ejemplificó que en el Decreto Ley 125/91referido al régimen de posesión, propiedad y herencia de la tierra y bienes agropecuarios hay un vacío que perjudica a la mujer y tampoco se reconocen los nuevos tipos de matrimonios aprobados por el nuevo Código de las Familias, por ser el decreto anterior a dicho Código. 

“Por lo general la mujer sale perjudicada porque como mayormente los propietarios y los poseedores legales de tierra son hombres cuando hay una ruptura del matrimonio a ella no le corresponde nada.

“Si se es muy hábil y se hacen diligencias previas se puede lograr un inventario de bienes y solicitar algo desde el punto de vista financiero, pero en cuanto a los derechos sobre la tierra o los bienes agropecuarios resulta más difícil para esa mujer que en la mayoría de los casos no está casada legalmente, pues también incide de forma negativa la poca costumbre de formalizar los matrimonios en el campo y, por tanto, esa compañera queda en un estado de indefensión”.

“A veces vamos a una finca y cuando intercambiamos con el propietario viene la mujer y él le dice “vete para allá que estamos hablando los hombres asuntos de negocio” y por lo menos yo no lo permito porque se trata de la pareja de vida y labor de ese productor y así se lo hago entender a él”.

Acosta Leyva explicó que se trabaja en la actualización de la legislación agraria en Cuba y la cuestión de género es uno de los temas que amerita atemperarse en correspondencia con otras leyes aprobadas en los últimos tiempos contra la violencia y a favor de la igualdad de oportunidades para la población femenina.



Mientras, la Dra.C. Carmen Marín Rodríguez, integrante de la Cátedra de Género, Familia y Sociedad de la Universidad de Camagüey, se refrió a las relaciones de comunicación interpersonal positiva como factor esencial para el establecimiento de relaciones de género adecuadas, un proceso que debe caracterizarse por el respeto a las opiniones de todos y la escucha activa.

“La comunicación no violenta y positiva es el vehículo para construir relaciones basadas en la justicia e igualdad. Las relaciones justas se construyen con el consenso de todas las partes implicadas, donde todas las voces tienen el mismo valor y la oportunidad de ser escuchadas independientemente del género de quien hable”. 

“En lugar de centrarse en algún error que pueda cometer el otro es más saludable centrarse en lo que se necesita para estar bien, mientras que agradecer y reconocer los esfuerzos de la otra persona fortalece el vínculo y fomenta dinámicas favorables”, expresó la investigadora. 



Como una valiosa iniciativa calificó a este Taller de Género la presidenta de la ACTAF en Camagüey, Odalis Marrero Vallina, quien enfatizó en la voluntad colectiva para avanzar hacia la equidad en el sector agroforestal con el propósito de que hombres y mujeres compartan responsabilidades y liderazgo en igualdad de condiciones.

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