domingo, 27 de julio de 2025

El diálogo no significa ceder

 

Aurika Rubio García

El diálogo no significa ceder, sino construir puentes. En un momento de disgusto o falta de comunicación, el diálogo es tu mejor herramienta para evitar que el problema crezca y recuperar la conexión con la otra persona. Consiste en desarrollar un respeto mutuo para construir relaciones sostenibles.

En un momento de alteración o conflicto, el diálogo es fundamental por varias razones:

Promueve la calma: Hablar con tranquilidad ayuda a reducir la tensión emocional y evita que la situación escale a mayores.

  • Facilita la comprensión: Permite a las partes expresar sus puntos de vista, necesidades y emociones, fomentando la empatía.

  • Evita malentendidos: Muchos conflictos surgen por suposiciones o falta de comunicación; el diálogo aclara las intenciones reales.

  • Busca soluciones colaborativas: En lugar de imponer una postura, el diálogo abre espacio para negociar y encontrar acuerdos mutuamente beneficiosos.

  • Fortalece relaciones: Demuestra respeto por el otro, construyendo confianza y evitando resentimientos futuros.

Ejemplo: Si hay una discusión acalorada, en lugar de gritar o ignorar al otro, decir algo como "Entiendo que esto te molesta, hablemos para resolverlo" puede cambiar completamente el curso de la situación.

¿Por qué es crucial el diálogo en estos casos?

La falta de comunicación suele empeorar el malestar. Hablar ,aunque sea difícil, evita que se acumulen resentimientos.

Clarifica emociones: A veces el disgusto surge por algo que no se dijo o se interpretó mal. Preguntar "¿Qué te hizo sentir así?", ayuda a entender el verdadero problema.

Detiene la espiral de suposiciones: Cuando no hablamos, inventamos historias en la mente. El diálogo trae la verdad a la superficie.

Reconecta: Una conversación sincera, incluso breve, puede devolver la confianza. Un simple: "Me importa cómo te sientes", cambia el tono.

Para iniciar el diálogo, sin empeorar las cosas, utiliza frases que abran puertas, no que acusen; escucha primero, habla después, el tiempo evita palabras hirientes.

Ejemplo real:

Imagina que tu pareja/familiar está callado/a tras una discusión y tú asumes que está enojado contigo. En lugar de ignorarlo o atacarlo, podrías decir:

"Sé que hubo tensión antes, y no quiero que eso nos distancie. ¿Podemos aclararlo?"

El silencio divide, el diálogo acerca —incluso en los momentos más difíciles.

Recuerda que el diálogo es como un músculocuanto más lo ejercites ,aun en situaciones difíciles, más fuerte será tu capacidad para resolver conflictos y conectar con los demás.

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