Fotos: Cortesía de Niuvis Roque González
Por Marta Hernández Casas
Cuentan personas expertas que resulta casi imposible definir qué se siente cuando, atado a un paracaídas, desciendes de un avión que está allá arriba, perdido entre las nubes, donde el azul del cielo toma colores más puros y el aire tiene una frescura casi mística.
Aseguran que la sensación más cercana es la de flotar al balancearte a merced de los vientos y cruzar la inmensidad del vacío que te separa de la nave hasta el punto de llegada a la tierra.
El pasado marzo rompió la rutina cienfueguera cuando unas 40 mujeres de 12 provincias llegaron a la bella ciudad, con el propósito de aumentar la nómina de la Federación Cubana de Paracaidismo Deportivo (FCPD), porque hoy el equipo Cuba cuenta solamente con cuatro mujeres.
Ese primer concentrado nacional solo para damas, surgió como idea del local Club de Aviación, y contó con el apoyo de su homólogo nacional y las autoridades de este territorio.
DUEÑAS DE LAS ALTURAS
Niuvis Roque González, vicepresidenta de la filial provincial de Deportes Aéreos, reconoce que tal iniciativa fue un éxito a partir del intercambio de experiencias entre las integrantes del equipo Cuba, las conferencias, clases teóricas y prácticas impartidas por especialistas.
La directiva afirmó que durante el evento crearon una estrategia para los clubes provinciales y así perfeccionar el entrenamiento de esas muchachas, quienes el año próximo deben llegar más preparadas, con un mínimo de 10 saltos.
Entre las novedades de esta cita, figura la iniciación de varias jóvenes al realizar sus primeros saltos y sobre todo, despertar el interés entre las mujeres en los más distantes sitios del país. Muchas de ellas siempre quisieron practicar ese deporte extremo, pero no sabían cómo, ni de qué manera integrarse.
Con ello se refuerza la oportunidad para que las cubanas se empoderen en un espacio reservado tradicionalmente para hombres, y no para todos, solo para aquellos que con coraje desafiaron las alturas. Pues ahora, estas jóvenes tan tiernas, pero con alma de guerreras, son capaces de encabezar una nómina que ya escribe su propia historia.
Niuvis anunció la próxima cita para marzo del 2026, en la misma sede, cuando esperan que las participantes tengan mejor desempeño y profesionalidad, lo cual permitirá fortalecer la FCPD.
Alondra Rodríguez Betancourt de 20 años de edad, llegó desde el montañoso municipio de Cumanayagua y de las cuatro cienfuegueras, es la más bisoña, pero para ella la juventud no resulta impedimento, porque emerge como la única de las representantes en el territorio centro sureño con saltos en su haber.
Comenta que estimuló a las restantes muchachas para que, en esta convocatoria, saltaran por vez primera. Ese momento es muy emotivo, nadie lo olvida, pero exige una realización casi perfecta, sin errores. Así es el inicio de una carrera deportiva emocionante.
Marisol Maldonado, campeona nacional y latinoamericana, compartió con las noveles.
Ella reporta más de cinco mil 550 saltos, el mayor del país, reconoce la necesidad de incorporar a las jóvenes al deporte, rescatar las tradiciones en las provincias, estimular la práctica para aglutinar a las nuevas generaciones en los distintos clubes y rejuvenecer la FCDP.
Mantener este tipo de encuentros, constituye la mejor y más rápida vía de sumar más mujeres al paracaidismo. En las reuniones los especialistas junto a las veteranas explican, muestran y corrigen imperfecciones para lograr ejecuciones de alta calidad, afirma Maldonado.
Hasta Cienfuegos llegaron paracaidistas de diferentes edades y territorios. La unión de la experiencia y la juventud fue determinante para el éxito del evento, así afirma Maidelin López Martínez, de Pinar del Río, con 50 años de edad, 34 de experiencia en el deporte y 680 saltos.
Los concentrados anteriores siempre se realizaron en conjunto con los equipos masculinos, pero lograr una reunión solo para compañeras es un logro que debe mantenerse, apuntó.
La veterana de las alturas asevera que no importa la cantidad de veces que saltes de un avión, el temor siempre está presente junto a la preocupación por hacerlo bien, evitar una emergencia, adoptar la posición de salida correcta, en fin, cuidar hasta los más ínfimos detalles para llegar a tierra sana y salva.
Lisett Romero Bacallao llegó desde Villa Clara y está considerada entre las jóvenes de avanzada en este deporte de alto riesgo.
La belleza de la rada de la Perla del Sur fue uno de los detalles que adornaron el foro, porque para muchas deportistas provenientes de territorios ubicados tierra adentro ver desde el aire el centro urbano y la espectacular bahía de bolsa sumó encantos a los saltos, y mayor emoción entre las participantes.
Un detalle distintivo en esta ocasión fue Blenys Egües Dueñas, única mujer piloto en activo del territorio anfitrión, escogida para comandar la nave que llevó hasta las alturas a las paracaidistas.
Egües Dueñas reafirma lo provechosa de esta experiencia, porque sabe que para las mujeres todos los desafíos son retos cumplibles, acciones que miden la disposición y entereza.
Hasta los cielos llega el alma femenina, nadie mejor que ellas para hacer de las nubes un paseo y del aire un amigo que junto a la práctica y la tenacidad de la profesión les permite lograr el ansiado y ancestral sueño de los seres humanos de volar, dominar el espacio y sentir la ligereza y plenitud que solo se alcanza allá, muy alto, lejos de la tierra firme.
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