jueves, 8 de mayo de 2025

Cuando el son y el tres cubano son conquistados por una mujer

 Por Lianne Garbey Bicet

En la escena musical latina y caribeña, hay un género musical que late desde el corazón de la Mayor de las Antillas y que, cada 8 de mayo, se celebra con orgullo en todo el mundo: el son. Un estilo que entre sus claves, tumbadoras y maracas, tiene un instrumento que resalta por su silueta y su timbre, al punto de convertirse en un emblema de la identidad nacional, el tres cubano.

Con cada nota que emana de sus cuerdas, es capaz de evocar la alegría, la nostalgia y la picardía de miles de personas, siendo durante siglos el alma de las mejores descargas y el motor rítmico de los grandes conjuntos soneros. Pero, ¿qué ocurre cuando ese tres, tradicionalmente reservado a manos masculinas, es conquistado por una mujer?

La respuesta a esta interrogante la descubrimos hace algún tiempo con la entrevista que concediera Yarima Blanco, en exclusiva a la Revista Mujeres, dónde conocimos algunas de sus vivencias en su largo camino como defensora de la música cubana con los acordes de este virtuoso instrumento.

“El tres llegó a mi vida de una manera mágica”, recuerda Yarima, evocando aquellos años noventa en Bayamo, cuando aún era estudiante de guitarra clásica. Todo cambió el día en que Niurka Trueba, joven graduada de la Escuela Nacional de Arte (ENA), puso en sus manos un tres tradicional, de esos con forma de perita, que había pertenecido nada menos que al obispo de la ciudad.

“Nunca en mi vida había visto un tres de cerca, solamente en el programa Palmas y Cañas”, confiesa con una sonrisa. "Felizmente le hice caso, me gustó mucho el reto y sobre todo las primeras clases que di con ella sentía que me identificaba mucho con el instrumento. El hecho de haber estudiado primero guitarra me ayudó sobre todo en la técnica de las dos manos, la izquierda específicamente.

"Yo creo que fue la mejor decisión que pude haber tomado. De ahí en adelante mi vida cambió totalmente y dio un giro de 180 grados. Hoy en día estoy muy agradecida con Niurka porque gracias a ella pude tomar un nuevo camino y descubrir este instrumento tan maravilloso", afirma.

En aquel momento, finales de la década del 90, viajó cientos de kilómetros para iniciar sus estudios en la ENA y posteriormente en el Instituto Superior de Artes (ISA) de la mano del maestro Efraín Amador y sin esperarlo, por esos azares que tiene la vida, en el año 2006 se convirtió en la primera mujer graduada de la especialidad en ese centro de altos estudios.

"Anterior a mí, muchas chicas habían estudiado el instrumento pero, por una razón u otra, abandonaban la carrera o tomaban otro destino en sus vidas. Cuando me di cuenta de lo que representaba, lo que me gustaba y la pasión que sentía por él, decidí defenderlo con ansias. Principalmente por mostrar lo que se podía hacer desde las manos de una mujer cubana, cuántos géneros diferentes se pueden hacer y defenderlo en la música bailable, que es un terreno, la verdad, cubierto siempre por los hombres desde hace muchos años".

Con este logro la destacada intérprete marcó un antes y un después en la música cubana, abriendo puertas a nuevas generaciones de muchachas treceras y laudistas que hoy recorren la isla con ese elemento sonoro como bandera. En sus manos el aparato de tres cuerdas ha encontrado también un espacio para la feminidad, la pasión y la sensibilidad.


En estas casi dos décadas ha defendido el instrumento en tríos, cuartetos y en la emblemática orquesta Anacaona, demostrando que es posible cantar y tocarlo simultáneamente, un desafío técnico reservado para los más virtuosos.

"Empezar a cantar fue un reto maravilloso. El hecho de haber pasado por tantas agrupaciones me dio la posibilidad de empezar a hacerlo y de alguna manera siempre se me hizo fácil. Aunque realmente mantener el contrapunteo a la hora de cantar, es un poco difícil.

" Pero mi paso por Anacaona fue uno de los momentos que más recuerdo y a los que más le agradezco, en especial a su directora Georgia Aguirre. Una vez estábamos haciendo un ensayo y me oyó cantar una parte del Punto Cubano, uno de los temas que más me apasiona de Celina González; y ahí Georgia me dijo: De ahora en adelante tú eres quien va a defender este tema en Anacaona".

Entonces, verme cantando en un escenario con una orquesta, frente a cientos de personas en festivales como el Salsa al Parque en Bogotá, me hizo descubrir esa otra parte que me faltaba aún para poder identificarme y comunicar de una mejor manera mi trabajo, mi voz y el tres".

Más allá del agradecimiento por la oportunidad que la vida le ha dado de alcanzar la consagración profesional y personal con uno de sus grandes amores. Yarima confiesa sentir un gran compromiso consigo misma y con quienes se acercan a ella para adentrarse en este mundo maravilloso.

"Creo que el hecho de ser mujer trecera, conlleva también una responsabilidad. Primero la de tocar el instrumento con el carácter, la fuerza, la sonoridad que amerita y luego colocarle ese toque de pasión, de sensualidad que también tiene. Si logras congeniar estas dos pautas, la magia que se produce es maravillosa.

" Por eso digo que es una gran responsabilidad y en especial para mí siendo bayamesa y sonera, porque me identifico mucho con este género. A pesar de que he incursionado en el jazz y otros géneros tropicales, el son es el que más me apasiona, al que le pongo más sentimiento a la hora de tocar, sobre todo en vivo".


Actulamente Yarima Blanco lidera su propia agrupación, Son Latino, con la que ha conquistado escenarios nacionales e internacionales. Su proyecto se distinque por la fuerza interpretativa, la calidad musical y la defensa del tres como instrumento protagónico, integrando tanto repertorio nacional como propuestas contemporáneas. Bajo su dirección, el conjunto ha participado en festivales de renombre, ha realizado giras por Europa y América Latina y ha colaborado con reconocidos músicos cubanos y extranjeros.

Entre sus logros más recientes destaca el premio Cubadisco de la Tradición Sonera y Campesina en el año 2022 por el fonograma "Pa´ mi tres"; un lauro con el cual la crítica especializada reconoce su aporte y renovación a una de las sonoridades más arraigadas en nuestra cultura nacional.

Cuando se menciona su amplia trayectoria confiesa sentirse muy privilegiada "por la vida que he tenido, por este instrumento que me ha dado tantas alegrías y sobre todo, por ver la fuerza y el lugar que está obteniendo hoy en día no solo en Cuba, sino también a nivel mundial.

"Sin duda alguna, el tres es uno de los amores de mi vida junto a mi familia y sobre todo es mi pasión. Ha sido mi más grande pasión tocarlo. Me siento muy identificada con él. Cada vez que subo a un escenario me siento mucho más viva, feliz".

Este 8 de mayo celebrar el Son Cubano es también celebrar la diversidad de voces y de manos que lo hacen posible. En este día, queremos reiterar su mensaje a las jóvenes que hoy se forman musicalmente: “El tres es un regalo para esas generaciones que vienen surgiendo desde todas las escuelas, para que tomen más impulso y se decidan aún más por este instrumento tan hermoso que forma parte de nuestra música cubana y de nuestra identidad como cubanos”.

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