Por Ana Laura Fernández de Lara
La Comisión Político-Ideológica, en el XIII Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), destacó el rol protagónico de las mujeres y la juventud en la revitalización de las cooperativas, la lucha contra el éxodo rural y la construcción de proyectos de vida sostenibles en el campo.
En ese contexto, se reafirmó que la soberanía alimentaria en Cuba tiene nombre de mujer a través de testimonios como el de Yanet González Cabrera, presidenta de una cooperativa cañera en Bahía Honda, Artemisa, donde 25 mujeres laboran para reconstruir su comunidad y lideran la junta directiva de la CCS.
«El trabajo femenino es bien fuerte. Tenemos mujeres sembrando arroz, ejerciendo como técnicas veterinarias y asesoras jurídicas», declaró González, cuyo colectivo protagonizó la construcción de una escuela, un consultorio y una bodega tras el paso del último evento meteorológico que afectó a la comunidad.
Entretanto, Vivian Martínez Pérez, productora de la provincia de Mayabeque, resaltó la importancia del empoderamiento femenino a través de la ANAP, del trabajo desde la comunidad, el impacto de los cursos de formación y la visibilización de prácticas sostenibles.
«Entre los proyectos que desarrollamos están las actividades con la escuela local, donde llevamos a los estudiantes a la finca para que aprendan y participen de la producción de alimentos aplicando la agroecología», añadió.
Por otra parte, Yosdeny Hernández, joven cooperativista de Guanabacoa, enfatizó en la urgencia de brindar a las nuevas generaciones perspectivas de desarrollo y demostrarles que es posible construir su proyecto de vida en el campo, ante la amenaza que representa la migración interna hacia las ciudades.
«Estoy a cargo de 1,5 caballerías de tierra, con ganado mayor y menor, así como cultivos varios. Mi futuro está aquí, por eso considero fundamental mostrarles a los jóvenes que el campo también puede ser su proyecto», explicó.
Como parte de esa iniciativa, subrayó el impacto que tienen los talleres comunitarios y experiencias como la que él mismo vivió el pasado mes de enero junto a otros 64 jóvenes que subieron el Pico Turquino en compañía del presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, momento que les permitió reforzar su compromiso con la tierra.
Las sesiones iniciales del XIII Congreso de la ANAP dejan claro que la transformación agraria en Cuba es una labor de construcción continua, pero sobre todo conjunta, en la que aportan muchas manos de mujeres y jóvenes.
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