Por Y. Crecencio Galañena León
Fotos: Arelys María Echevarría
En la serranía de Manicaragua, municipio de la provincia de Villa Clara, donde el camino se convierte en vereda y la vereda en un hilo de tierra entre la maleza, la silueta de Leila Pérez Herrera se vuelve parte del paisaje.
Viste un pantalón resistente, camisa de mangas largas, un pañuelo anudado al cuello y un sombrero que la protege del sol inclemente de la loma.
Su porte es firme, su andar decidido; lleva consigo la autoridad tranquila de quien conoce cada palmo del terreno y la calidez diáfana de quien vive para servir.
