Por Yamylé Fernández Rodríguez
Fotos: De la autora
La historia de Rosa María del Pozo y su hijo Daniel Molina, conocido cariñosamente como Dani, es un testimonio de amor, resiliencia y verdadera inclusión.
Graduada de Contabilidad y Finanzas y desde hace algún tiempo trabajadora en el laboratorio de mediciones de la Empresa Eléctrica Provincial de Camagüey, Rosa María se ha dedicado a acompañar el desarrollo de su hijo, quien nació con síndrome de Down.
Según confiesa al principio fue difícil, pues la condición de su niño solo se supo al nacer.
“No fue fácil enfrentar la situación, sin embargo siempre recibí el apoyo de la familia y fundamentalmente de su papá, que es mi esposo. Desde el primer momento hablamos y dijimos: es nuestro hijo y hay que asumirlo y así lo hicimos.
