Por Aime Sosa Pompa
Un 20 de enero de 2024 reconocíamos el legado de la Piedad de todas las mujeres libertarias, a pocas horas de su partida física, fue un momento inesperado y doloroso. Hace dos años y sigue latiendo la misma reverencia, aún más cuando la paz en Colombia se llamaba Piedad Córdoba. Ella, que fue piedra en más de cientos de zapatos como si su nombre se transformara ferozmente; pudo adornar las hojas y crecer desde las raíces del árbol que fue creando.
¿Qué diría precisamente en estas jornadas en las que las trompetas trumpianas lanzan vientos llenos de tempestades lo mismo al sur que al norte?. Como recordó el filósofo Fernando Buen Abad Domínguez, ella siempre quiso "una paz dinámica, renovada y en pie de lucha ". Paz en movimiento haciendo y haciéndose justicia social. A Piedad Córdova no le hacen falta argumentos para expedirse en abrazos amorosos -como se debe- con todo aquel que, como ella, da la vida por la paz o es una víctima por la falta de ella”.
