Por Aime Sosa Pompa
Hace 195 años, un día como hoy, una heroína llamada Mariana era injustamente ejecutada y un poeta declaraba: "¡Oh, qué día tan triste en Granada, / que a las piedras hacía llorar!"
Ella, Mariana Pineda, con apenas 26 años, defendía ideales de una libertad popular vestida de liberalismo. Se opuso a ser traidora y nunca dio los nombres de quienes pensaban igual, mientras luchaba contra el absolutismo de Fernando VII. Desde su muerte se convirtió en un verdadero ejemplo de lealtad y su vida fue un recordatorio del sacrificio por una causa justa.
Él, Federico García Lorca, rescató un romance infantil que le causó honda impresión desde niño al ver la famosa estatua de bronce en su ciudad. Ahí estaba su figura: altiva, con los cabellos sueltos, la mirada al cielo, junto a una bandera que para entonces era un alegato de rebeldía.
