Cuba duele a los imperialistas por ser de Patria o Muerte
Por Aime Sosa Pompa
Hace 64 años, un domingo 4 de febrero, más de un millón y medio de personas congregadas en la Plaza de la Revolución José Martí levantaron sus manos aprobando la Segunda Declaración de La Habana.
En sus páginas podía leerse una reafirmación rotunda: Cuba se levantó, Cuba pudo redimirse a sí misma del bastardo tutelaje. Cuba rompió las cadenas que ataban su suerte al imperio opresor, rescató sus riquezas, reivindicó su cultura y desplegó su bandera soberana de Territorio y Pueblo Libre de América.
