viernes, 9 de enero de 2026

Cilia Flores: la Primera Combatiente de la República de Venezuela



Por Sheila Carbonell Hernández 

La Revolución Bolivariana de Venezuela lleva en su historia el nombre de mujeres que han defendido con decisión y valentía el territorio donde habitan. Cilia Flores es una de ellas.

Reconocida por el pueblo como la Primera Combatiente de la República, Cilia, es abogada, líder política e incansable defensora de los derechos del pueblo venezolano, nació en 1956 en el estado de Cojedes. 

En 1992, se inserta en el ámbito político a través de la defensa del grupo de militares insurrectos que intentaron dar el golpe de estado al gobierno de Carlos Andrés Pérez, caracterizado por la corrupción y el entreguismo. 

Participa desde ese momento en la fundación del Círculo Bolivariano de los Derechos Humanos y se sumó al Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), organizaciones cercanas a la izquierda venezolana y que promovían el cambio de sistema político a través de la dirección del comandante Hugo Chávez Frías, a quien defendió en el año 1994, hasta lograr su liberación.

Con la llegada al poder de Chávez en 1998 se consagra a la construcción del nuevo estado bolivariano. Desde el año 2000 comenzó a ocupar altos cargos del gobierno en el país suramericano. Durante dos períodos, presidenta de la Asamblea Nacional, jefa de la Bancada del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y también procuradora general de la República; demostrando siempre su absoluta lealtad al liderazgo chavista.

Durante los casi veinte años que ocupó cargos en la Asamblea Nacional, enfrentó con dignidad las diferentes campañas de desprestigio, nepotismo que sobre ella realizó la oposición.

La vida personal de Cilia Flores se encuentra ligada a la causa de la Patria del libertador Simón Bolívar. Su matrimonio con Nicolás Maduro representa la unión de dos vidas dedicadas por completo a la defensa de la Revolución, especialmente, después del fallecimiento del comandante Hugo Chávez Frías.


En los últimos años se ha convertido en la voz principal de las misiones sociales, en especial de aquellas dirigidas a la protección de las familias, las mujeres y los más vulnerables. 


Constituye una presencia constante en los territorios, llevando el mensaje de esperanza y resistencia del gobierno bolivariano. Además, simboliza la fortaleza de la mujer revolucionaria, la fidelidad inquebrantable y la consecuencia con los principios de Bolívar y Chávez.



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