Por Rosmerys Bernal Piña
Tras el paso devastador del huracán Melissa por el oriente del país, miles de familias enfrentan hoy la dura tarea de reconstruir sus vidas. En medio del dolor, cada gesto solidario se convierte en un abrazo sincero, en el necesario apoyo para seguir adelante y mirar con esperanza el futuro.
Las imágenes de los daños que dejó a su paso este fenómeno meteorológico estremecen, pero aún más lo hacen las historias de quienes resistieron la madrugada del 29 de octubre, entre el miedo y la incertidumbre.
Comienza ahora la fase recuperativa. Esta etapa va más allá del restablecimiento de servicios o la reconstrucción de los bienes materiales, es un tiempo complejo para quienes lo perdieron todo o gran parte de lo que tenían. Toca levantarse y comenzar de nuevo, aun cuando sabemos que es bien difícil; pero reconstruir, reconstruirnos, es el único camino.

