miércoles, 19 de agosto de 2026

Mujeres, palabras y barajas




Por Mariacarla de Guadalupe Quincosa Guerra.

La recién terminada 34 Feria Internacional del Libro de La Habana fue también escenario de la presencia femenina que se hizo notar con fuerza. No solo como lectoras, sino como creadoras, como pensadoras, como voces que desde distintos géneros y formatos están contribuyendo a la cultura cubana.

Dos mujeres, dos proyectos, dos formas de entender la palabra y su transmisión. Alicia Conde y Rosamary Argüelles, cada una desde su trinchera, demostraron que la creación femenina en Cuba no conoce límites ni formatos.

Una llegó con un libro digital que recoge el pensamiento cubano desde sus raíces; la otra, con un juego de cartas que acerca la literatura universal a los jóvenes. Ambas, con la misma certeza, la cultura se construye y se comparte.

Alicia Conde: la historia en voz digital

El jueves 13 de agosto, en la sala Cubadigital, de la Estación Cultural de Línea y 18, Alicia Conde Rodríguez presentó el tomo IV de su Historia del pensamiento cubano, publicado por el sello Cubaliteraria en el espacio Con Voz Propia

No era una presentación cualquiera. Era la culminación de un proyecto que la autora, profesora e investigadora del Instituto de Historia de Cuba, había gestado durante años.

"Desde finales del siglo XVIII hasta la revolución en el poder", resumió Conde al hablar del arco temporal de su obra. Un recorrido que, para ella, es indispensable si se quiere entender la Cuba de hoy. "No podemos entender la Historia sin el movimiento de ideas", afirmó, y su voz era la de quien ha dedicado años a la investigación del pensamiento cubano.

El tomo IV, publicado en 2021, cierra una colección que comenzó en 2019 y que la propia autora ha definido como "un reclamo necesario de la nación".

En sus páginas se recogen documentos desde 1952, incluyendo escritos de Fidel Castro en los años previos a la Revolución. Documentos que estaban dispersos en bibliotecas, que se deterioraban con el tiempo, y que Conde rescató con el objetivo de que las nuevas generaciones pudieran acceder a ellos.

"¿Quién somos? ¿De dónde venimos? ¿Y hacia dónde vamos?", preguntó la autora durante la presentación, evocando las preguntas esenciales que atraviesan su trabajo. Una obra que, en formato digital, facilita el acceso y la preservación de la memoria histórica.

Rosamary Argüelles: la literatura hecha baraja

A pocos metros de allí, en la Sala Alejo Carpentier, otra mujer estaba haciendo historia a su manera. Rosamary Argüelles García, autora espirituana, no pudo estar presente físicamente, pero su obra, Liter+, habló por ella.

Se trata de un juego de cartas educativo compuesto por 35 naipes que combinan ilustraciones y resúmenes de obras clásicas de la literatura universal: Don Quijote, El Principito, 1984, Los Miserables, El perfume, La metamorfosis, El Conde de Montecristo y muchos más. 

En el anverso, cada carta muestra una escena representativa y datos clave (título, autor, año de publicación); en el reverso, una sinopsis de la obra.

El juego fue presentado por la Editorial Arte y Literatura, con la participación de Osmany Echevarría Velazquez, director de la editorial. Pero el alma del proyecto es Rosamary, quien desde Sancti Spíritus concibió esta idea hace seis años.

Liter+ no es solo entretenimiento. Es un recurso didáctico pensado para la enseñanza de Español-Literatura en primaria, secundaria y preuniversitario.

Sus dos modalidades de juego buscan fijar conocimientos, desarrollar habilidades como la memoria y la comunicación, y, sobre todo, incentivar la curiosidad por buscar los libros completos.

"El cerebro aprende mejor cuando conecta con las emociones", explicó el presentador, y Liter+ apuesta por esa conexión. Además, el juego tiene un valor social evidente, frente al aislamiento tecnológico, invita a la interacción cara a cara, a la conversación, a la mesa compartida.

"Creo que va a tener buena aceptación", dijo Osmany Echevarría con modestia. Y las redes ya lo confirman, la gente pregunta por el juego. Porque lo nuevo, lo inesperado, siempre despierta curiosidad. Y más cuando viene de la mano de una mujer que, desde el centro de Cuba, supo imaginar una forma distinta de acercar la literatura a los jóvenes.

Un mismo propósito

Alicia Conde y Rosamary Argüelles quizás no se conocen. Pero en esta Feria del Libro, sus obras conversan sin saberlo. Una habla de la historia, del pensamiento que forjó una nación; la otra, de la literatura universal, de la posibilidad de jugar con las palabras y las historias. Ambas, mujeres cubanas, creadoras, convencidas de que la cultura se construye desde la literatura y desde la imaginación.

Conde lo hace desde el documento histórico, desde la compilación de textos que definen quiénes somos. Argüelles, desde la baraja, desde el juego que enseña sin que el jugador se dé cuenta. 

Ambas miran al futuro, Conde, con la certeza de que sin memoria no hay identidad; Argüelles, con la esperanza de que un naipe pueda ser el primer paso hacia un libro.

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