Por Yamylé Fernández Rodríguez
Fotos: De la autora
Con casi 89 años de edad, la vida de Luisa Morell Cabrera puede compararse con un valioso cofre, pues en su fructífera trayectoria ha sabido atesorar pasión por la enseñanza, amor por el arte y entrega a la investigación histórica.
Aclara que aunque sea de la ciudad de Camagüey considera como su casa al municipio de Najasa, definido por ella “como un punto en la inmensa geografía camagüeyana con una gran historia”.
A ese distante poblado llegó en 1961 como integrante de las Brigadas de Alfabetización Patria o Muerte y desde entonces surgió un vínculo especial con el lugar.
“Por aquel tiempo ya trabajaba y había obtenido una beca de instructora de arte, pero Fidel hizo el llamado a apoyar la Campaña Alfabetización y decidí participar.
“Yo tenía como un sexto grado y pensé que sería mejor que me fuera a enseñar porque había quienes no sabían nada y después ya tendría tiempo de estudiar, así que hice mi campaña de alfabetización como maestra voluntaria y al regresar a la ciudad de Camagüey fue cuando estudié de verdad”.
Atrapada por la historia de Najasa, tierra vinculada a importantes acontecimientos, Luisa se convirtió en especialista de la Casa de la Cultura y desde allí impulsó importantes estudios.
“He hecho investigaciones como Tras las huellas del Generalísimo Máximo Gómez Baéz, en la que refiero las muchísimas veces que tuvo incidencia en el territorio najasense, y Raíces de un mismo tronco, sobre la familia Maceo Grajales porque uno de los hijos de Mariana, Rafael, murió en la zona”.
También ha abordado la presencia local en la misión internacionalista cubana en la República Popular de Angola, en especial de los seis mártires que cayeron en combate en el país africano y como parte de ello escribió el texto La primavera de Carlitos, dedicado a uno de esos héroes.
Luisa es, además, autora del libro Gente de circo, dedicado a quienes impulsaron el arte circense en Camagüey y las condiciones en que lo hicieron.
Asimismo, otras de sus obras se titula Lo que nos tocó vivir, en la que narra sus experiencias muy relacionadas con el desarrollo del citado municipio.
“Estoy vinculada a la investigación histórica desde 1987, que fue cuando me afilié a la Unión de Historiadores de Cuba, y no puedo dejar de escribir de Najasa porque me enamoré de su historia al escucharla.
“Recuerdo que un Día de la Defensa, mientras esperábamos que diera inicio la reunión del núcleo del Partido, comenzaron a contarse anécdotas y al llegar a casa tomé un papel y un lápiz y me puse a escribir aquello, porque al escuchar lo que habían comentado sobre los combatientes en Angola y cómo eso se entrelazaba con otras cosas salió mucho a relucir y como yo quería que eso se conociera decidí seguir investigando”.
Entre los temas tratados igualmente por Luisa están los referidos a mujeres que enaltecen a su querido terruño como la capitana del Ejercito Libertador Rosa Castellanos, más conocida como Rosa La Bayamesa, quien en una de las cuevas del lomerío najasense tuvo un hospital de campaña para atender a los mambises heridos en la contienda contra las fuerzas españolas durante la Guerra de los Diez Años, específicamente a partir de 1871, y luego en la gesta de 1895.
Con satisfacción, su hijo Omar Carmenates Morell, metodólogo de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Casa de la Cultura en Najasa, se siente heredero de la vocación de su madre, a la cual apoya y asiste.
“A partir de esa indagación creamos un proyecto sociocultural que se llama Tras la huella de Rosa con el que llegamos a las nuevas generaciones compartiendo características de esta patriota como su perfecta puntería y las comidas y bebidas que elaboraba para mantener su hospital de campaña, lo que se ha materializado incluso en el consejo popular que lleva su nombre.
“Tenemos algo importante también porque en esa zona Máximo Gómez otorgó a Rosa el grado de capitana y recordamos, además, anécdotas, refranes, y otros elementos que hoy sabemos gracias a al rescate de esa historia que ha hecho mi mamá y todo eso lo hemos incluido en un estudio que se llama Sabiduría Popular Najasense”.
Luisa sigue desafiando las casi nueve décadas de edad que tiene y actualmente perfila otra investigación titulada Mujeres de estirpe, dedicada a cinco compañeras de estos tiempos que, gracias a su empeño y al apoyo familiar, lograron empoderarse como profesionales en distintos sectores y han cumplido o cumplen aún importantes funciones.
Muy agradecida está esta veterana por ser parte de la Unión de Historiadores de Cuba, organización que recientemente le otorgó el Diploma Nacional José Portuondo Valdor 2026 por los resultados sostenidos en su vida profesional en las investigaciones de la historia cultural.
“Siento mucha satisfacción por aprender y a la vez enseñar. Todo lo que aprendo lo transmito a las nuevas generaciones para que la historia no se pierda”, afirma Luisa y en ello está la definición de una existencia tejida como un profundo acto de amor y perseverancia.

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