domingo, 23 de agosto de 2026

FMC, una reconocida sigla cumple 66 años haciendo caminos



Por Marilys Suárez Moreno

Sí, justamente estamos conmemorando su fecha fundacional el 23 de agosto de 1960, en medio de la efervescencia del triunfo de la Revolución, apenas unos meses atrás, aunque cualquier día resulta adecuado para celebrar, conmemorar, honrar o agradecer. 

Por demás, siempre resulta oportuno reconocer a quienes han sido testimoniantes de nuestro crecimiento como mujeres y la organización que las rige desde hace 66 años.

Desde su fundación, la FMC articuló políticas y programas tendentes a lograr el pleno derecho de las mujeres a la igualdad social y jurídica en un contexto patriarcal y marginador, buscando su verdadera inserción en la sociedad.

A 66 años de aquella fecha fundacional, la FMC se descubre como la fuerza social y revolucionaria que es y con la presencia inspiradora de su Presidenta por siempre, Vilma Espín Guillois, tutelando su existencia.

Con la visionaria mirada de Fidel, su inspirador mayor, cuyo centenario estamos celebrando a la par de nuestra fecha, la organización sigue favoreciendo la presencia femenina en la palestra pública.

Hoy cuenta con su protagonismo en todas las esferas de la vida, sin dejar de transformar los discriminadores conceptos que aun pueden existir y existen.

Y si, la FMC representa los intereses y el espíritu de acometimiento de las cubanas de todos los tiempos, registrados en décadas de protagonismo real y verdadero en la vida social, política y económica del país, hechos y razones imposibles de ignorar, aún cuando no quieran tomarse en cuenta por los que apuestan por la enemistad y la violencia.

Forjadora esencial de esos empeños fue Vilma, esa única mujer que entendía a la Revolución como un fenómeno de participación de todo el pueblo y que comprendió que los problemas de las mujeres no podían verse aislados de los otros problemas sociales, dedicando tiempo, entrega y responsabilidad a la incorporación femenina al trabajo y a su preparación educacional y cultural en los más disímiles campos. 

Promovió el empoderamiento femenino en áreas otrora vedadas, como se evidencia en esa pléyade de técnicas, científicas, artistas y deportistas del país donde son mayoría, además de una fuerza vital, o con la presencia en organismos, entidades, Parlamento y Consejo de Estado y de Ministros.

De hecho, el nuevo escenario que las impulsa pasa por el desarrollo de políticas a favor de todas las cubanas, como el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, que resume el sentir y la voluntad política de dar continuidad al desarrollo de la igualdad de género en el país, institucionalizando este derecho.

Se viven momentos cruciales y el escenario no resulta para nada alentador, dada la complejidad de la situación económica cada vez mas agravada por los pataleos de un bloqueo más que añejo, pero recrudecido de todas las maneras posibles. 

Pero si algo tienen las mujeres cubanas que las distingue es la fuerza y la ternura con la que enfrentan su día a día como madre, abuela, hermana, hija, esposa, tía, amiga o vecina y su capacidad de hacer y reinventarse en las más difíciles y complejas situaciones.

La capacidad de hacer de la FMC y de las mujeres que la conforman se vuelca en temas como la lucha contra la violencia de género, un flagelo mundial que también nos toca de cerca, y en el trabajo con las infancias, la mujer y la familia en igualdad de oportunidades. 

Igualmente, el trabajo con las comunidades en situación de vulnerabilidad y personas en extrema vulnerabilidad son también, aristas importantes e indetenibles del quehacer de la FMC en todas sus instancias.

Es por eso que en la savia profunda de Cuba viven sus mujeres y en ellas y en sus propias familias palpita la organización que las agrupa y que no en todas partes funciona como debiera, pero cuyos pilares son capaces de aportarle al protagonismo femenino la imprescindible belleza que nos eleva y nos hace entender cuánto queda todavía por alcanzar.




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