miércoles, 1 de julio de 2026

La Edad de Oro. Un libro esencial para las infancias





Un regalo inolvidable 

Por Marilys Suárez Moreno

Fue el 1ro. de julio de 1889 que apareció el primer número de La Edad de Oro, revista infantil escrita y dirigida por Martí para los niños y las niñas de Cuba y de nuestra América. Desde tiempo atrás había germinado en él la idea de poner al servicio de las generaciones de su país y del mundo una revista concebida para los infantes, porque: “a nuestros niños y niñas los hemos de criar para seres humanos de su tiempo, y de América. Si no hubiera tenido a mis ojos esta dignidad, yo no habría entrado en esta empresa”.

En el anuncio de la publicación expresaba su deseo de que la lectura de La Edad de Oro “le ocupe y regocije, le enseñe sin fatiga, le cuente en resumen pintoresco lo pasado y lo contemporáneo, le estimule a emplear por igual sus facultades mentales y físicas, a amar el sentimiento más que lo sentimental”.

Porque “lleva pensamiento hondo, y ya que me la echo a cuestas, que no es poco peso, ha de ser para que ayude a lo que quiero yo ayudar, que es a llenar nuestras tierras de seres humanos originales, criados para ser felices en la tierra en que viven, y vivir conforme a ella, sin divorciarse de ella ni vivir infecundamente en ella, como ciudadanos retóricos, o extranjeros desdeñosos nacidos por castigo en esta otra parte del mundo.”

Los temas escogidos fueron muchos y diversos, todos verdaderas joyas, incitándolos a vivir la maravilla en cada uno de sus cuentos y leyendas. Cuentos, poesías, aforismos y fábulas. Una de las más logradas muestras de la literatura infantil en lengua española era aquella revista concebida por Martí para los infantes de Cuba y de América toda.

Con palabras bellas y pensamientos aleccionadores armó un catalogo de virtudes para las generaciones infantiles que  recibirían aquella publicación mensual de recreo e instrucción que todavía hoy, nos incita a vivir la magia en cada una de sus historias. 

Nadie más que Martí se encargaba de redactar y diseñar cada mes las 32 páginas de abundante texto, que llevaban ilustraciones de buenos dibujantes, incluso del propio Héroe Nacional de Cuba, que incursionó en muchos de sus dibujos.

Una publicación atractiva pues en cada edición aparecían lecturas que eran verdaderos resúmenes de ciencias, industrias, artes, historia, crónicas de viajes, biografías, descripciones de juegos y costumbres, fabulas, referencias autobiográficas y versos. Todas con un lenguaje asequible y escogido para los lectores infantiles. 

De su pluma prolífera salieron cuentos maravillosos como Los tres héroes, Bebé y el señor Don Pomposo, Nené Traviesa, La muñeca negra, Cuentos de Elefantes y Meñique. En esas narraciones, como en todos sus artículos Martí logró plasmar en forma dúctil y tierna las más bellas ideas para sus pequeños lectores. Formidable tarea que pareciera imposible si no era en manos de ese hombre genial. 

Amor y frescura desbordan sus páginas y así lo han percibido las infancias de ayer y las de hoy, porque Martí escribió con palabras del corazón. Pero el patrocinador quiso influir y torcer las ideas que Martí expresaba y que, en justicia, era conveniente mantener en una revista de ese corte y estilo, y el Héroe Nacional de Cuba no se avino a ello, y esta dejó de publicarse en octubre de ese mismo año 1889. 

En esa edición, cuarta y última, El Maestro explicaba el valor de la verdad, porque a los niños y niñas no se les ha de decir mentiras, apuntaba.

Hubo de transcurrir 16 años para que los cuatro números de la Revista formaran parte de un libro, del que se han hecho numerosas ediciones en Cuba y otros países. La idea fue de Gonzalo de Quesada y Aróstegui, amigo y discípulo predilecto de Martí.

Libro esencial, hermosísimo, el mejor que se haya escrito nunca para los infantes en lengua española. Todo un regalo que no debe de faltar en ninguna biblioteca. Una obra inolvidable, cuyas páginas siempre estarán al alcance de los ojos y el corazón de los niños, niñas y jóvenes, convidándolos perpetuamente a su lectura.






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