lunes, 1 de junio de 2026

Todas las manos, todas

 


Por Marilys Suárez Moreno 

La fiesta infantil se hace presente para regocijo de millones de niños y niñas en Cuba y en el mundo entero. El primer día del sexto mes del año se dedica a la infancia.

Una fecha que debe ser de risas y alegrías, juegos y gozo pero que no tiene significado alguno para los más de 600 millones de niños que viven en la pobreza en el mundo y para los cientos de miles de menores de cinco años que mueren diariamente por causas evitables, como la desnutrición infantil.

El Día Internacional de la Infancia tiene como objetivo prioritario recordar que los niños y las niñas constituyen el grupo etario más vulnerable y por tanto los que más sufren. 

La fecha reconoce las necesidades e intereses infantiles, además de llamar a la fraternidad y la comprensión entre los infantes del mundo. Promueve, asimismo, el bienestar de los derechos infantiles, tantas veces vulnerados y busca privilegiar a la infancia en todo el mundo.

La fecha se instituyó por la ONU hace 70 años, cuando en 1956 la máxima organización mundial proclamó el primero de junio como Día Internacional de la Infancia. El país la celebra desde 1963, luego de la Conferencia Internacional de Defensa de la Niñez, un año antes. 

En Cuba, aún en medio de acosos y bloqueo y con las complejidades propias que atraviesa el país, hay creado un cuerpo legislativo que garantiza la supervivencia, desarrollo y protección de su población más joven. 

Y aunque el panorama infantil en buena parte del planeta, sigue estando sombrío y muchos niños, como los palestinos, son como botines de guerra hechos prisioneros, heridos y muertos, a pesar de la solidaridad mundial que clama por su liberación y la confraternidad con los niños israelíes, la fecha tiene para los pequeños nuestros, no solo la garantía de una continuidad generacional, sino la perdurabilidad de la alegría infantil. 

Hoy mismo la más que compleja situación del país afecta y mucho a nuestra niñez, se sabe, pero la jornada no pasará por alto pues desde ya se promueven actividades regidas por la máxima martiana de que “los niños son la esperanza del mundo y, por tanto, habrá juegos, fiestas y diversión para todas las manos, todas, y que echen a volar las campanas de la felicidad, como merecen nuestros infantes.





 









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