sábado, 18 de abril de 2026

La heroína del Encanto


Tienda por departamentos El Encanto, La Habana. En esta foto de 1953 se observa la última gran ampliación que se realizó, ocupando así todo el frente de la calle de la calle Galiano. 


Por Marilys Suárez Moreno

Fotos: Tomadas de Cubadiplomática 

Hoy en día figura como uno de los parques más concurridos y céntricos de La Habana. La gente camina y busca rápido un banco donde sentarse a descansar un rato o simplemente encontrarse con alguien, previamente citado. La afluencia es constante y el entorno, a un costado del Boulevard de San Rafael es siempre un hervidero de personas.

Se trata del parque Fe del Valle, y quizás muchos de los que hoy transitan por sus veredas, desconozcan o apenas recuerden siquiera quien era Fe del Valle. Y es que a ojos vista no se observa ninguna tarja o pedestal que la recuerde.

Pero hace 65 años ese lugar lo ocupaba una de las más famosas tiendas habaneras. Sucedió en medio de una aparente calma, cuando apenas la noche empezaba a hacerse dueña de La Habana.


A esa hora, pasadas las siete de la noche, ya la céntrica calle Galiano iba perdiendo el ajetreo propio de toda arteria comercial.

El Encanto, una de las más famosas tiendas por departamentos, creadas por la burguesía, ostentaba en su fachada el letrero de nacionalizada. Era el 13 de abril de 1961, cuando ocurrió aquel hecho que aún duele.



La mayoría de los empleados de la exclusiva tienda habían culminado su jornada, cuando, en medio de una aparente calma, la gran mole vio alzarse desde sus entrañas densas columnas de fuego y humo que se extendían sin control por techos, paredes y escaleras.




Pero allí había una mujer que no parecía intimidada por el infierno aquel. Su mayor preocupación era entrar de nuevo a la tienda para buscar el dinero de la recaudación destinada a los Círculos Infantiles, causa por la que entregó su último aliento.

“El dinero de los niños, el dinero de los niños”, gritaba, pujando por abrirse paso entre bomberos y curiosos que le gritaban: “? A donde tú vas, muchacha? Pero Fe del Valle Ramos. Lula, como la llamaron siempre, solo pedía permiso y que la dejaran pasar, antes de perderse en el edificio en llamas.

Al amanecer del otro día, entre humo, escombros y cenizas, apareció su cuerpo. Luchadora sindicalista, militante y fundadora de la FMC y los CDR, jefa del Departamento de Canastilla del cuarto piso de El Encanto, encontró allí su sepultura, merced al sabotaje que manos criminales habían perpetrado.

Fe del Valle era madrina de una escuela en la zona oriental de la provincia de Holguín, en el hoy municipio de Mayarí, y activista en las colectas para adquirir armas y aviones para la defensa del país. 

Entregada por entero a la idea de crear los círculos infantiles para los hijos de las madres trabajadoras, no escatimaba esfuerzos ni horas en esa tarea y en otras encomendadas por la Revolución.

Quienes la conocieron, coincidían en afirmar que era una mujer sencilla, calmada y amable, con una familia que amaba y dos hijos, de 14 y 17 años, entonces. Tenía 43 años y muchos sueños por realizar.

El sabotaje al Encanto, cuyas pérdidas se valoraron en unos 20 millones de dólares, fue perpetrado por un trabajador de la tienda y miembro de un grupo terrorista, quien colocó una petaca explosiva en el departamento de telas, y no le importó destruir ni matar a sus propios compañeros y compañeras de labor. 

El hecho constituyó el preludio de la invasión mercenaria a Playa Girón y formaba parte de una cadena de sabotajes y atentados terroristas previos a la invasión que pretendía subvertir el orden revolucionario en el país.

Sobre los escombros y cenizas de la tienda El Encanto se levantó un parque para honrarla. Escuelas, centros deportivos e instituciones llevan su nombre, entre ellos, el Centro de Capacitación para la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). 





No hay comentarios:

Publicar un comentario