viernes, 17 de abril de 2026

Girón en la memoria

A la 1:30 de la madrugada del 17 de abril de 1961, y a pocas horas de la proclamación del carácter socialista de la Revolución, fuerzas mercenarias desembarcaron por diversos puntos de Playa Larga y Playa Girón. Desde el fragor de los combates, Playa Girón, se convirtió en una batalla del pueblo. 


Por Marilys Suárez Moreno

Han transcurrido 65 años de la derrota imperialista en Playa Girón. Más de tres décadas en las que el quehacer pacífico de un pueblo, por demás enrolado en la Campaña de Alfabetización, se interrumpió con otros hechos concatenados entre sí: El incendio de la tienda El Encanto, donde pereció la heroica trabajadora Fe del Valle y los bombardeos simultáneos a las ciudades de La Habana, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, que dejaron también una estela de muerte.

En el sepelio de las víctimas, el 17 de abril, Fidel proclamaba al mundo el carácter socialista de la Revolución. Un día después de aquel criminal bombardeo a las bases aéreas cubanas se inició por Playa Girón y Playa Larga, en la llamada Bahía de Cochinos, la invasión mercenaria, orquestada y dirigida por los Estados Unidos con apoyo de la Marina estadounidense. 

Un contingente invasor de 1500 hombres, apoyados por cuatro destructores, dos portaviones, un portahelicópteros y dos embarcaciones ligeras artilladas, entre otras fuerzas, respaldaban a los mercenarios. Por la patria recién estrenada al socialismo, jóvenes artilleros, soldados y milicianos se enfrentaron a los invasores en épica batalla de pueblo.

Menos de tres días bastaron para liquidar las esperanzas miopes de la contrarrevolución y del gobierno de los Estados Unidos. El plan ejecutado por la CIA con la anuencia de la administración Kennedy, llamado Operación Pluto, fue aplastado en una ofensiva relámpago encabezada por Fidel, que no dio tiempo al enemigo a establecer una cabeza de playa, como planeaban. El triunfo revolucionario en Playa Girón conllevó para el imperialismo su primera gran derrota en América.

Saber que Fidel y todos y cada uno de los jefes rebeldes allí, que dirigían la operación, eran la mejor garantía para el pueblo en armas, dijo la escritora y periodista Dora Alonso, en su función de corresponsal de guerra, al reseñar la invasión y la hazaña del pueblo vencedor.

Girón devino victoria y por sus arenas batallaron no sólo los hombres. Miles de mujeres, adiestradas como brigadistas sanitarias o en el Cuerpo Auxiliar de los Servicios Médicos de las FAR, atendieron a los combatientes heridos, haciéndolo por igual con los mercenarios: sustituyeron, además, a los trabajadores que marcharon al frente y participaron en el avituallamiento de los puestos de primeros auxilios instalados próximos a las zonas de combate. 

Ellas no solo cocinaron para los combatientes y atendieron los hospitales de campaña, también sustituyeron a los trabajadores que marcharon al frente y recogieron ropas, medicinas y alimentos para los vecinos de la Ciénaga que se quedaron casi sin nada cuando los mercenarios saquearon sus casas. Ellas lloraron a sus muertos después.

Recordar aquella victoria de pueblo es rendir homenaje a quienes ofrendaron sus vidas en aras de aquella victoria, destruyendo en menos de 72 horas un ejército de mercenarios armados, organizados y financiados por el poderío imperialista de los Estados Unidos.

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