jueves, 12 de febrero de 2026

La mujer cubana no se rinde


Por Redacción Revista Mujeres

“Las medicinas sanan, pero también cura la solidaridad. Te hace levantarte”, con estas escasas y tan certeras palabras respondió Emma Doris Ricardo Santana al diario La Jornada, tras confesarle que pocos meses atrás padeció un agresivo cáncer de mama. 

Su tratamiento estuvo marcado por la carencia de sueros citostáticos suficientes para combatir la enfermedad, debido, esencialmente, al recrudecimiento del bloqueo económico estadunidense contra la Isla.

Para sortear la adversidad, la maestra de enseñanza superior tuvo que trasladarse por tres hospitales diferentes, hasta que, finalmente, pudo atenderse gracias a la infraestructura sanitaria y al apoyo de su esposo, sus compañeros de trabajo y su comunidad.

Por demás, es madre de Claudia, una niña de 10 años que tiene una situación de enfermedad: no crece. Pero, no hay reactivos en el país para poder atenderla. “¿Qué hago? –se pregunta– la pequeñita requiere un tratamiento que todavía no podemos hacerle aquí en Cuba. No hay hormonas del crecimiento. No llegan por el bloqueo. Es muy complicado, pero hay que salir adelante”. 

Sobreviviente del cáncer y con una hija enferma, no se rinde. No puede. “La mujer cubana –explica– es fuerte, es valiente. Más que los hombres. Tiene una responsabilidad muy alta pues guía a la familia, aporta a la sociedad profesionalmente, tiene que superarse, y cuando llega a la casa, debe preparar alimentos y enfrentar todo tipo de vicisitudes. Debe educar a las nuevas generaciones, a sus hijos y conversar con ellos”.

No dejamos de buscar alternativas –señala– para paliar la situación que provoca el bloqueo. En todas las aristas de nuestra vida social, está presente. Nos impone todo tipo de carencias, desde los alimentos hasta las primeras necesidades. Pero Cuba es valiente y perseverante al buscar alternativas para resistir. Y concluye: “estoy con las botas puestas. No nos vamos a amilanar”. 

Posturas similares se encuentran en muchísimas mujeres a lo largo de la Isla, en las que el orgullo nacional y la defensa de su país les viene arraigados desde pequeñas, y aunque se encuentran golpeadas por la ausencia de medicinas e insumos básicos en su vida cotidiana, están convencidas, como Emma Doris, que “la rendición en el cubano no cabe. El destino nuestro, lo tenemos que decidir nosotros. Nadie más”.

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