domingo, 1 de febrero de 2026

Fidel en el recuerdo

 En el centenario de Fidel


Por Marilys Suárez Moreno

Personalidades de Cuba y el mundo han expresado en distintas ocasiones y épocas sus apreciaciones sobre el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, entre esas voces, destacan las de relevantes cubanas, algunas, muy cercanas a su trabajo y obra.

Tal es el caso de las dos únicas mujeres participantes en aquel hito histórico en que devino el asalto al cuartel Moncada de Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1953, Melba Hernández Rodríguez del Rey y Haydée Santamaría Cuadrado, las dos heroínas del Moncada.

De ellas son estos recuerdos hechos historia y que en alguna ocasión tuvieron espacio en la Revista Mujeres. Ellas ya no viven, pero sus vivencias, luchas, recuerdos y permanencia a lo largo de todo el proceso revolucionario, perviven como testigos de la temporalidad y en particular, por su presencia en la gesta heroica de la Revolución.

SABER QUE LO TENEMOS Y QUE ES DE NOSOTROS

Conocí a Fidel siendo compañero de mi hermano Abel, cuando era un joven que iba unas veces al apartamento de 25 y O, en el Vedado a comer, a discutir, a buscar a Abel o para hablar con algunos compañeros. Y a pesar de los años, de todas las maneras, cada vez que lo veo, me emociono, tal como reaccionamos ante aquella persona que vemos por primera vez.

Y eso me ocurre siempre, aun después de tantos años y de que nunca he estado demasiado tiempo sin verlo. Solo cuando estuvo en la cárcel o cuando estuvo en México. Invariablemente nos encontramos, aunque sea de lejos, y hay un saludo con la mirada. Bueno, es tan emocionante saber que lo tenemos y que es de nosotros.

CUANDO HABLA APASIONA

Así decía siempre Melba Hernández, la otra heroína del Moncada al recordar a Fidel. Ella rememoraba ese primer encuentro con el líder de la Revolución, esa primera vez que lo vio personalmente.

Cuando lo conocí llamaba la atención que ese joven llamado Fidel Castro tuviera aquella fuerza tremenda de la que uno no se podía separar. Eso pensé en esa ocasión y es lo que seguía pensando cada vez que lo veía.

Para Melba, escuchar a Fidel hablar, tanto en las reuniones aquellas del Movimiento 26 de Julio, sus palabras a todos los combatientes antes de salir hacia el Moncada y en cuantas ocasiones lo escuchó a posteriori, devenían actos de fe y emoción, porque sus palabras eran mucho más que un diálogo o discurso, eran una clase, aseguraba la moncadista.

Habla y emociona, hablaba ayer como habló hoy y siempre. Siempre he dicho que aquel Fidel que conocí en el año 52 es el mismo de hoy, como es natural es un Fidel en desarrollo, la vida está en movimiento, pero no hay ninguna diferencia... Siempre será Fidel.


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