sábado, 31 de enero de 2026

Zulema Iglesias: de Santiago a la Habana en el Jazz Plaza

 


Por Lianne Garbey Bicet

Zulema Iglesias habla y parece que canta. En su voz vibra el eco de la Tierra Caliente y una cadencia que arrastra el orgullo de Santiago de Cuba y la sofisticación de quien ha hecho del jazz su nuevo hogar. 

A pocos días de su presentación estelar el 1 de febrero en el Festival Jazz Plaza, ella nos recibió con la calidez de un bolero y la agudeza de una mujer que sabe exactamente cuánto le ha costado llegar aquí.

Si el año pasado la vimos brillar junto al maestro Frank Fernández, este 2026 la encontramos consolidada, lista para el gran cierre de uno de los eventos más importantes de la música cubana en la ciudad de Holguín junto a otras grandes figuras. Así lo constatamos en esta entrevista exclusiva para la Revista Mujeres.

“Así es seré parte del homenaje al Maestro Frank, una unión de voluntades y de magia. Una presentación que me llena de mucho regocijo ya que es el resultado de mucho trabajo. Además de ese gran concierto, este año tuve el privilegio de que mi peña de los miércoles en el club La Zorra y el Cuervo formara parte del circuito oficial del Jazz Plaza. Por lo que te puedo decir que estoy viviendo un momento de mucha plenitud artística”.  

RM: Durante años defendiste tu arte desde Santiago, lejos del foco mediático de La Habana. ¿Cómo se construye una carrera tan sólida desde la “periferia” hasta convertirte hoy en una figura imprescindible?

ZI: Santiago de Cuba fue mi escuela. Allí aprendí a caminar por los senderos del arte, de la farándula y de la vida. Cuando llegué a La Habana, las cosas fluyeron porque lo difícil ya lo había vivido allá. Santiago me nutrió de todo: del son, de la rumba, de la tradición que corre por nuestras venas. Por eso, cuando el maestro Frank Fernández me invitó a su 80 aniversario, se abrieron puertas. 

Fue el momento de demostrarle al mundo que existo como cantante y promotora de la música cubana, porque yo cuando hago un son, una guaracha, una rumba o un bolero defiendo siempre sus raíces, respetando la línea del compositor. Poder encajar en ese abanico musical ha sido una experiencia muy bonita para mí, porque me ha traído muchas alegrías para la vida.

RM: Precisamente ese tránsito y versatilidad se refleja en el audiovisual “Del Bolero al Jazz”, presentado en Fábrica de Arte Cubano, como parte del programa del evento. ¿Qué motivó este cambio, en apariencia drástico, hacia el jazz?

ZI: (Sonríe) Es que la música cubana lo tiene todo. El nombre viene de un proyecto que teníamos en el Iris Jazz Club, en Santiago, donde el maestro Santiago Carnago, que es director artístico me dice, "vamos a hacer una Peña con ese nombre” porque el siempre vio que mis cualidades vocales me permiten pasear por todos los géneros. Yo hago un son, una guaracha o una rumba, pero siempre con ese toque de libertad que te da el jazz.

RM: ¿Cree que el hecho de ser de una tierra como Santiago de Cuba, una ciudad musical por herencia, tradición e historia, marcó su formación como artista?  

ZI: Sí, Santiago es una escuela, como dije al principio. De allí nace mi raíz, de donde uno viene nutrido de esas cosas tradicionales tan lindas y valiosas. Espero que los santiagueros que me lean o me escuchen no pierdan nunca su tradición, porque yo soy santiaguera de pura cepa y de ahí vengo. 

Es hermoso mantener viva la herencia de cada provincia. El santiaguero es sonero, guarachero, de tierra caliente, amante del buen hacer y de la buena música. Por eso insisto en no perder eso, porque en mi música estoy sumando todo lo que aprendí en la vida. 

En Santiago canté con agrupaciones sinfónicas, coros, conjuntos de música tradicional… toda esa experiencia me ha nutrido y me permite hoy enfrentarme al mundo y decir: “Sí, puedo, y voy para adelante.”  

RM: Con tu voz y presencia en el escenario, a lo largo de los años has logrado romper techos de cristal en una industria compleja. ¿Qué le dirías a las jóvenes que te ven como un referente?  

ZI: Que no se rindan. A todas las jóvenes, y sobre todo a la mujer negra: sean exigentes consigo mismas. No escuchen la crítica que busca detenerlas; transformen esa crítica en aprendizaje. La vida está hecha de tropiezos que nos acercan a la cima. Lo más importante es la disciplina y la perseverancia. Yo agradezco incluso a quienes no confiaron en mí, porque me obligaron a exigirme el doble.  

RM: En los últimos tiempos, tu nombre ha sonado con fuerza también fuera de Cuba. ¿Qué significó para ti representar a nuestro país en el Festival Intervisión 2025?  

ZI: Intervisión fue un evento muy importante para mí. Abrir el festival como representante cubana fue un honor y una gran responsabilidad. Me trajo muchas cosas lindas, abrió puertas y me dio la oportunidad de conocer mejor el mundo del arte y de la farándula internacional, que me apasiona profundamente.

Fui con un guaguancó que representaba la raíz de Cuba. Pero me hubiera gustado demostrar realmente lo que el público conoce de mí, que puedo cantar muchas cosas , pero me quedo con la satisfacción de saber que fue un paso decisivo en mi carrera, una manera de decirle al mundo: “Aquí estoy”.  

RM: Y después de Intervisión, del Jazz Plaza y de tus proyectos actuales, ¿qué podemos esperar de Zulema Iglesias en lo adelante?  

ZI: Estoy entusiasmada con un proyecto junto a Rodrigo Sosa. Vamos a grabar con el sello Colibrí en los estudios Abdala, con arreglos del maestro Federico Sosa. Es una etapa de creación constante, donde siento que mi voz sigue descubriendo nuevos caminos.  

Zulema Iglesias, con la elegancia de una mujer que canta desde la raíz, promete un cierre de festival a la altura de su historia: pasión, disciplina y una voz que no olvida su origen santiaguero. «Soy santiaguera de pura cepa —dice—, y esa es la raíz que nunca voy a perder». Este 1 de febrero, en la Ciudad de los Parques, su voz volverá a recordarnos que el jazz también puede sonar a tierra caliente, a verdad y a libertad.  


No hay comentarios:

Publicar un comentario