viernes, 27 de febrero de 2026

2 000 palabras sobre Cuba ( Parte 1)

                       Foto: Tomada de Cubadebate. 

Por Georgina Alfonso González

(Directora del Instituto de Filosofía de Cuba)

En este breve espacio intentaré exponer algunas reflexiones para amistades y colegas preocupados por el futuro de Cuba. Me cuesta hacerlo, porque siempre me quedo con la sensación de no lograr trasmitir toda la complejidad de lo que acontece. Entiendo que la solidaridad hacia el pueblo cubano es, también, hacia el proyecto emancipatorio de la Revolución Cubana, y su defensa es una apuesta colectiva de las fuerzas progresistas del mundo. Porque la Revolución, con sus aciertos y errores, es, todavía, horizonte ético de un futuro vivible para la humanidad: dignificación humana, justicia social y soberanía, razones por la cual no hemos dejado de ser diana de la prepotencia agresiva del imperialismo a escala global. 

Hoy la realidad cubana tiene muchas complejidades, dadas por el contexto de crisis mantenida. Para desmenuzar bien lo que acontece en Cuba hay que atender: 1. La reconfiguración de la hegemonía global, la guerra de Estados Unidos contra China y Rusia y la recolonización de la región latinoamericana como traspatio norteamericano. 2. El recrudecimiento del bloqueo y las sucesivas medidas de asfixia del Gobierno norteamericano contra Cuba. 3. los sucesivos incumplimientos y las incoherencias de los programas del Gobierno cubano para enfrentar la crisis luego de la pandemia. El impacto es muy visible en la mercantilización de la vida; las migraciones internas y externas; las asimetrías generacionales, de clase, género, color de la piel; la estratificación social con nuevos actores económicos que se desplazan del sector estatal deslustrado hacia el sector privado inexperto y con ansias de dinero y poder. 

De las reformas socioeconómicas, en términos estructurales, se esperaban transformaciones radicales en los flujos productivos, en la estabilización de la macroeconomía; en el reconocimiento del mercado y la creación de normas ágiles para la vinculación entre las diferentes formas de propiedad en la economía nacional. Y en términos de política económica, se vislumbraba una visión de país próspero y sostenible, de alcance a toda la sociedad, sustentada en: la expansión de la participación de nuevos agentes económicos con diferentes formas de propiedad y la definición de sectores estratégicos como motores del crecimiento económico. Por las tres razones expuestas, las reformas se asocian más a limitaciones que a oportunidades, y la desesperanza crece. 

Hoy, cuando se camina Cuba, se constatan el incremento de las desigualdades y la pobreza en muchas personas, junto al lujo y el enriquecimiento de otras pocas. Convivir en esta Cuba nunca será una opción consensuada. El socialismo cubano, en la periferia de occidente, representa un paradigma alternativo al capitalismo y para la sostenibilidad de la vida el punto de conexión está en las mejoras de condiciones de vida y de trabajo. Y contra eso va el bloqueo.

No estamos inmunes a las concepciones economicistas que apuestan por la primacía absoluta de las transformaciones económicas y su impacto mecánico en las demás dimensiones de la vida social, obviando las subjetividades. La disputa de sentidos éticos y políticos va moviendo el consenso a favor o en contra de la gestión de gobierno, que representa, a su vez, la continuidad del proyecto socialista en Cuba.

En los últimos cinco años, este consenso ha fluctuado entre dos extremos: uno, aferrado al modelo del socialismo soviético y otro, soñando con ser una extensión de Miami. Entre ambos extremos se mueve la inmensidad de este país. En 2020, luego de la aprobación de la nueva Constitución de 2019, hubo un empuje gubernamental para agilizar los cambios económicos, pero se paraliza con la llegada a Cuba de la pandemia. 

La estrategia cubana frente a la pandemia, fue exitosa y fortaleció el consenso social popular sobre el proyecto socialista cubano. La posibilidad real de fortalecer el consenso emancipatorio hacia el socialismo, acrecentó la ira imperialista con nuevas medidas de restricciones y persecuciones económicas, contra las empresas cubanas y extranjeras y contra toda alternativa para superar la crisis interna. 

Los daños materiales y psicológicos del bloqueo se agudizaron, también, con el crecimiento de la burocracia institucional, la corrupción pública y privada y la apatía propia de un sector social asociado a valores mercantilistas e individualistas.

En julio de 2021, cuando se alcanza el pico mayor de muertes por Covid-19, con un desabastecimiento inmenso de alimentos y medicamentos por las medidas de Trump contra Cuba, son alentados levantamientos populares antigubernamentales, algunos apoyados financieramente desde Estados Unidos, los cuales terminaron con actos vandálicos, agresiones a personas, comercios y establecimientos públicos.

La cantidad significativa de jóvenes y mujeres involucrados en los acontecimientos alertó sobre las desigualdades existentes y las marcadas diferencias socioclasistas de la sociedad cubana.

Se hizo visible la fragmentación del tejido social popular y la recomposición de una nueva estructura de clases y grupos sociales, ampliándose la fractura con el consenso revolucionario. Con la pandemia se perdieron muchas vidas humanas y también, la perspectiva unitaria y colectiva del proyecto futuro de nación vivible.  

El PCC y el Gobierno, con amplia participación de las ciencias sociales en comisiones de trabajo y comité asesores, proponen a la Asamblea Nacional un Plan de gobierno dirigido a: 1. La recuperación del peso cubano y disminución de la inflación. 2. La atención a personas y comunidades en condiciones de pobreza. 3. La transformación del sistema empresarial estatal. 4. La descentralización de las competencias municipales. 5. La estabilización del sistema electroenergético nacional. 

Este Plan, supone un proceso de redimensionamiento del Estado, de sus estructuras y funciones, de las formas de actividad social, de sus relaciones con toda sociedad y con la ciudadanía, sin embargo, en su implementación se dan agudas tensiones en la descentralización de la toma de decisiones, en la representatividad del orden institucional y en el respeto a la ley para normar las relaciones y procesos sociales. 

Se pasa por alto, muchas veces, el real sentido político de la democracia participativa, en la cual lo decisivo está en las formas en que se ejerce por la ciudadanía sus derechos de igualdad (de condiciones, accesos, oportunidades) con justicia social y dignidad humana. 

Con la intención de impulsar transformaciones desde la participación popular, el gobierno cubano potencia un conjunto de diálogos con el pueblo, instituciones y organizaciones, así como proyectos comunitarios y asociativos. 

Una vez más, la ofensiva de desmontaje ideológico contra Cuba se hace viral, con el uso de sofisticadas tecnologías y plataformas comunicacionales mediáticas controladas por Estados Unidos, se comienza a reconstruir la Historia de Cuba antes de 1959, mostrando al Socialismo como la causa de la pobreza actual.  

En su ofuscación contra las nuevas alianzas regionales y globales cubanas, que abren la posibilidad de impulsar la economía, Estados Unidos acude a las más variadas tácticas de agresión, recrudeciendo cada día más el bloqueo económico y abriendo nuevos carriles de penetraciones ideológicas y culturales, dirigidos, especialmente a las más jóvenes generaciones, quienes llevan tres décadas viviendo peor que sus abuelos y abuelas. 

Al discurso contra la Revolución Cubana se une el discurso contra todo posicionamiento de izquierda, reafirmándose el imaginario de la imposibilidad histórica de las alternativas anticapitalistas. 

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