viernes, 18 de abril de 2025

Mirtha Ibarra: El lema mío es la sinceridad por encima de todo”


Por Aime Sosa Pompa y Lianne Garbey Bicet

La entrada a su hogar fue como un abrazo acogedor. Una puerta ya abierta nos dio la bienvenida. Ella en persona se aparecía, atravesando las rejas, toda sonrisas. Lennon se colaba entre nuestras piernas, dispersando su energía de buen acompañante, un perro algo viejo, 17 años ya. Rodeada de plantas que parecían despertar de un sueño ligero. Las penumbras de un apagón habanero parecían decirnos que la casa era un museo especial lleno de siluetas, una caleta urbana llena de historias que esperaban ser contadas.

Para nosotras la primera sorpresa fue que se extrañaba al saber que aún existía la Revista Mujeres. Ese era el acostumbrado piquetazo de sinceridad con el que muchas personas nos habían recibido antes, aunque enseguida llegaba el otro anuncio: el entusiasmo al saberse entrevistada por esa publicación recurrente, donde siempre estuvieron rostros y vidas de científicas, productoras, recetas de cocina, modas, muy polifacética, nos dijo enseguida. 

Ella misma estuvo en muchos de sus pliegos, y por supuesto, extrañaba el formato en papel. Mientras nos acomodábamos en unos balances fuertes de mimbre, las felicitaciones fueron elocuentes para entrar en materia: teníamos enfrente a Mirtha Ibarra Collado, merecedora del Premio Nacional de Cine 2025. 

Desde el primer instante nos pareció una persona muy campechana admirando el pelo rizado de Lianne, queriendo tener una peluca similar para su próxima filmación. No demostraba cansancio, a pesar de que un día antes estuvo, a la medianoche, en una cola para la gasolina. Cuando vieron quién era, dijeron: "El premio nacional va de primera, " ahora estaba ahí, con su sonrisa, en la comodidad de su casa. Hasta sus manos nos mostraban a una mujer con mucha fuerza y voluntad para todo, capaz de hablarse en tercera persona. Un ser humano cargado de matices y complejidades.

Nos fue refrescando la memoria sobre varios escenarios: Layla, en Shiralad: El regreso de los dioses, esa serie de ciencia ficción de un mundo nunca más rescatado en la tele nacional (1993), Gina, en Guantanamera (1995) o Nancy, en la famosa Fresa y Chocolate (1993).

RM: ¿Qué representa para usted haber recibido la noticia y el reconocimiento por ser merecedora del Premio Nacional de Cine 2025 ?

MI: Yo realmente tengo que decirlo, no lo esperaba. El año pasado sí me creé ciertas expectativas por algunos críticos y me alegré mucho de que fuera Jorge Perugorría porque realmente lo siento como de mi familia. Y creo que se lo merecía. Cada vez que dan un premio y considero que alguien se lo merece, estoy muy contenta, realmente. Este año, como oí algunas propuestas que reconozco lo merecían mucho, me dije: "no me toca tampoco. Y de pronto, me tocó. Realmente me sorprendió. Eso es lo que más me alegró, la sorpresa, porque no lo esperaba.

RM: Más allá de la sorpresa, ¿cómo se siente? Porque ahora muchas personas cuando hablen de usted o vayan a presentarla en algún espacio van a decir: Mirtha Ibarra, Premio Nacional de Cine 2025

MI: Sí, es verdad, y van a poner la etiqueta enseguida. Yo creo que lo que hace es retarte a nuevas cosas. Siempre me he estado retando porque mi espíritu es así, de retarme todo el tiempo y mejorar lo que hago. 

He interpretado mujeres con distintas características, hice una guajira que su marido la engaña y la tortura, pero que se impone. Está la de Hasta cierto punto, que es la que decide irse a hacer su vida fuera de La Habana, la de Fresa y Chocolate que tiene un equilibrio muy precario porque tenía una historia familiar muy dura. El personaje de Nancy realiza su sueño, a pesar de ser una mujer frágil en su personalidad, por eso intenta suicidarse porque ve que no encaja. 

RM: ¿Cómo logra prepararse para encarnar esos personajes y cuánto hay de usted en ellos?

MI: Bueno, algunas veces como en Fresa y Chocolate busqué el modelo de alguien que conocía con una historia de vida difícil. La infancia marca la gente. Yo tuve una infancia muy feliz, honestamente, no tengo que ver con esos personajes.

Mi padre y mi madre eran una pareja increíble que oían danzón y se ponían a bailar. Mi madre era muy activa, una luchadora. Yo creo que el espíritu de lucha, la hiperactividad y el interesarme mucho en la política es por mi madre.

Ella me llevaba a los mítines cuando Grau San Martín era presidente, le encantaba la frase: "Las mujeres mandan", decía Grau. Entonces en la casa ella se imponía. Le daba dinero a mi padre y después le sacaba la cuenta mentalmente. Tenía tercer grado, pero decía, sobro tanto, dame." 



RM: La escuchamos que reflexionaba en voz alta acerca de ponerle empeño a algo que quiere lograr, ¿ llegó a cuestionarse usted misma ? ¿Mirtha es siempre así, hablando con ella misma, respondiéndose algunas preguntas?

MI: Sobre todo, hablo con mi perro, que es mi compañía. Se llama John Lennon, está sordo ahora, ciego de un ojo y del otro ve muy poco. Ya se le ha caído el pelo, como ustedes ven. Está muy viejito. No puede oír un ruido porque se tambalea. Pero es mi compañía, hace 17 años que está conmigo.

RM: Vemos que también se rodea de muchas plantas. ¿Son las plantas otra de sus compañías, de sus pasiones?

MI: Sí. Las plantas y las flores son mi pasión, por suerte tengo flores y a veces las seco también. Me gustan mucho las plantas, regarlas por la mañana, relaja mucho. A Titón también le gustaba relajarse sembrando y echándole agua a las plantas. 

RM: ¿Y la Mirtha de todos esos andares y gestiones anda siempre así de bien arreglada?

MI: Bueno, es que hoy viene... (Y RÍE COQUETA). Habitualmente, yo me levanto con un short, una camisa y unos tenis. Y así es que saco al perro y me muevo en la casa, después si viene visita, uno se arregla un poco más, ¿no?.

RM: Hay quien dice que toda casa es un museo. Es su casa, su museo personal. 

MI: Sí, pero me he dado cuenta de que ¡sobran tantas cosas! Que una se pasa la vida acumulando cosas y que nada de eso se va a ir al más allá. Entonces, me estoy desprendiendo de muchas cosas. Eso lo aprendí de Titón, un día entrando a la casa me dijo: No sé para qué uno tiene tantas cosas, y es verdad. Uno se pasa la vida guardando pomitos, guardando cositas, esto y lo otro... 


RM: ¿Qué cosas serían entonces imprescindibles en la vida de Mirtha?

La amistad, por supuesto. Yo creo que la amistad es una cosa perenne. Los buenos amigos que te acompañan en las buenas y en las malas. Pero lo demás, todas las cosas materiales son transitorias. Uno necesita el dinero para vivir, eso es cierto, pero no es necesario la acumulación de cosas. Realmente nada de esta casa me es imprescindible porque hasta los libros si los pudiera vender los vendía.

Lo que sí he guardado es el legado de Titón, su papelería; eso sí me parece necesario que puedan disfrutarlo otras personas que puedan ir a nuestro centro e investigar su obra.

Eso lo he ido depositando en ese centro que se llama Casa Titón y Mirtha porque Eusebio Leal, así lo quiso. Yo le había puesto Centro de Investigación y Promoción Tomás Gutiérrez Alea. Él no pudo ir a la inauguración porque estaba enfermo ya. Y me mandó a decir: "No, dile que no se llama así. Se llama Casa de Titón y Mirtha y fue un gesto muy lindo porque me incluyó a mí dentro de la casa.

RM: Ya nos comentaba de algunas cosas que está trasladando hacia allá para que recuerden a Titón. Pero, ¿cómo le gustaría a Mirtha ser recordada? 

MI: En ese mismo centro están todos mis premios, las críticas que me han hecho. Ahí están también todas las cosas que más o menos hablan de mi historia como actriz.

RM: Y fuera de su historia como actriz, ¿qué otra cosa le gustaría cuando se hable en el futuro de Mirtha Ibarra que las personas conocieran ? 

MI: No lo sé. Creo que he sido una persona muy solidaria. Cada vez que alguien me ha pedido ayuda, se la he dado y por eso tengo tantas buenas amistades que me quieren como Laurita Alonso, que se fue de aquí ahora mismo y que es actriz por mí.

La ayudé desde que tenía 17 años cuando tocó la puerta con su mamá, aquí en mi casa y me dijo que quería ser actriz. Ayudo a todas las personas que veo tienen talento. Por eso me gustaría que me recordaran como una mujer solidaria, honesta y de criterios muy sólidos.

A la hora de emitir mis criterios siempre he dicho lo que he pensado aunque me traiga problemas, aunque se disgusten siempre digo lo que pienso. El lema mío es la sinceridad por encima de todo. Eso lo dice Joel Angelino, que ha sido mi partenaire en las dos obras de teatro que hice desde Fresa y Chocolate, seguimos trabajando juntos en los nuevos proyectos.

RM: !Qué bueno que nos reitera lo de la escritura!, porque es una de las facetas de Mirtha Ibarra de la que menos se habla habitualmente.

MI: Porque a las obras de teatro la gente no le da mucho peso. Yo las hice aquí y en España, en una gira, pero ya adapté una y ahora estoy escribiendo otra. 

En este momento, es una comedia que se llama Si se entera. Yo a veces escribía cositas así, poemas y esto. Titón siempre me decía, "Escribes muy bien, pero eres perezosa." Y es verdad, porque como esa no es mi vocación, es cuando le baja la inspiración a una, ¿entienden?.

Un escritor se sienta todos los días y aunque la página esté en blanco escribe una línea. Yo no, porque no soy escritora, pero me quedó eso que él me decía. Después que falleció me puse a hacer las obras de teatro. La verdad que tuve mucho éxito con la primera, Obsesión Habanera, después con Neurótica Anónima. Entonces dije, las voy a llevar al cine. Si yo lo que tengo ganas es de hacer cine, no teatro.

En el caso de Neurótica Anónima terminé la adaptación cinematográfica, colaboró en el guión y en la puesta en escena Jorge Perugorría. 

RM: Entrando en ese tema. El cine cubano desde el 59 hacia acá por lo general se ha caracterizado por tener a la mujer que sea no solo la protagonista del drama, sino la protagonista de toda la trama que reflejaba las transformaciones sociales del país. Aunque era una época muy temprana para decir que era un cine con enfoque de género o con intenciones marcadas de género.

MI: Yo lo he dicho siempre que la mayoría de las veces la mujer era víctima de una situación. Yo creo que eso ha ido cambiando, porque la mujer protagoniza una situación y eso es lo que creo que resulta más interesante.

RM: ¿En la actualidad cree que se cambió de la víctima a la protagonista y que en el futuro seguiremos encontrando obras cinematográficas con este enfoque? 

MI: Yo espero que sí, porque el cine cubano se ha caracterizado por reflejar la realidad que ha cambiado mucho, sobre todo en el aspecto de la mujer. Tanto en la Asamblea Nacional, en el Partido, la vida real, lo científico, lo cultural, en todo ha tenido la mujer un papel protagónico. Eso hay que reflejarlo porque el cine se ha caracterizado por eso; por reflejar la realidad y criticarla.

RM: En este sentido, ¿cuál sería la recomendación, el consejo que tendría para darle a los nuevos realizadores o actrices que se adentran en el camino del séptimo arte y ser defensoras de esta representación social de la realidad?

MI: Eso depende del guionista o la guionista. El problema es que nosotros hemos carecido mucho de directoras. Tuvimos a Sara Gómez, que desgraciadamente falleció, inclusive antes de terminar De cierta manera , la terminó Titón. 

Hemos tenido a Rebeca Chávez, muy buenas documentalistas como Lourdes de los Santos, ahora tenemos a Patricia Ramos, empiezan jóvenes a tomar protagonismo y yo creo que estas jóvenes van a enfocar el problema de la feminidad de otra manera. Pero tú sabes que aquí era muy difícil ser una directora.

Las directoras de cine dicen que han sufrido mucho el machismo dentro de la filmación misma y ahora hay mujeres con cámara. Tampoco antes había.

Hace poco, en un taller, me contaba una persona que de ninguna manera querían que una mujer fuera sonidista, o sea, que toda esa parte técnica que siempre fue de los hombres ya la están asumiendo las mujeres a partir de la escuela de cine de San Antonio de los Baños.

Entonces, yo creo que el rol de la mujer está tomando un protagonismo en toda esa esfera, ¿no? De escribir, de cámara, de dirección y es la única manera de que la mujer sea protagonista. 

Yo estoy escribiendo mis personajes también porque voy a ser la protagonista. Además existen determinados lados donde ya piensan que hay que darle oportunidad a la juventud. La obra que estoy terminando ahora, es de una cantante que la sacan del cabaret injustamente porque hay que darle espacio a las jóvenes.

RM: Nos ha dado un dato que no sabíamos: Mirtha Ibarra en la Campaña de Alfabetización. ¿Cómo fue esa etapa de su vida? ¿Qué la motivó? 

MI: Mis padres no querían que yo me fuera. Era la más pequeña, somos tres, otra hermana mía que tiene 83 años y mi hermano que tiene 86. Yo era la niña rebelde de mi madre. Llené las planillas escondidas, cuando ya me llamaron le dije: "Bueno, ustedes son revolucionarios, por lo tanto, no pueden pensar que yo no voy a ir a alfabetizar. Me fui bien lejos, para Oriente, Mayarí Abajo, porque era la manera que yo tenía de estar sola, de sentirme libre, de sentirme adulta. Estuve los seis meses en la campaña.

Cuando se terminó y llegué a La Habana, hubo un discurso de Fidel en la Plaza, donde habló de la escuela de arte, le dije a mi padre que me cargara, me cargó en sus hombros para ver y le dije, cuando habló de arte dramático: "Ahí, en esa escuela yo voy a estudiar". Mi padre también se escandalizó, de ninguna manera, porque había muchos prejuicios con los artistas y yo le dije: "Pues yo voy a ir ahí. Siempre mi rebeldía por delante y alcanzar las metas que me propongo. Y los obstáculos venciéndolos siempre.

Tiempo finito y ajustado para un café fuerte, para seguir viendo desde el celular sus fotos con otros famosos, para enterarnos de que ahora Mirtha va a ser también una mujer hermana cuidadora. Nos hubiera encantado preguntarle más detalles de cómo se lograron esos visuales que llevan su nombre y otros que vendrán desde sus manos inquietas. Quizás no habrá que esperar tanto. Toda esa tarde entre verdores, el medio silencio de un apagón cubano habanero, un Lennon, quién lo diría, callado, y otras compañías cómplices, el sabor de una improvisada tertulia criolla, todo eso quedará en lo que serán, lo aseguramos, abultadas páginas hacia las historias de una mujer que sabe desprenderse de lo inmóvil pero nunca de la sinceridad.

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