Por Yandry Machado Mederos, estudiante de Periodismo
Con una experiencia forjada a lo largo de más de seis décadas y determinación inquebrantable, Gladys María Zuazaga Cabrera asiste casi sin falta, de lunes a viernes, a su centro de trabajo. Va a cumplir 66 años y hace cinco que decidió reincorporarse a las rutinas de la Dirección General de Salud en Villa Clara, luego que, en 2019, tocara a su puerta la edad de jubilación.
Su regreso al mundo laboral devolvió a la institución un vasto conocimiento, y también nuevas visiones de lo que significa trabajar en la tercera edad cuando ya se ha hecho tanto, desafío que asume porque afirma sentirse útil y con fuerzas para seguir aportando.
«Me reincorporé en el mes de enero de 2020 porque me sentía bien física y mentalmente y, además, contribuía a la economía de mi casa. Lo hice después de haber tenido una vida laboral muy agitada, al dirigir instituciones de salud de forma ininterrumpida durante 20 años, primero en Sagua La Grande y luego en el Hospital Provincial Arnaldo Milián Castro, de Santa Clara».
En febrero hizo un lustro, justo un mes después de su reinserción, que a Gladys le diagnosticaron cáncer de colon, dolencia que la obligó a detenerse por un tiempo, más ello no pudo doblegarla del todo, incluso cuando el pronóstico médico fue de tres meses de vida. Por eso recalca que es una persona muy activa y, pasados cinco años, todavía está "de pie y dando guerra".
«Al cabo de seis meses mi organismo reaccionó bien. Inmediatamente consulté a mi doctora y ella me dijo: puedes volver a trabajar. Esa resultó una nueva oportunidad que no quise desperdiciar porque significaba regresar a la vida, mantener las relaciones humanas, continuar siendo útil...
Entonces volví al Departamento de Hospitales de la Dirección General de Salud, aunque, por supuesto, con menos responsabilidades porque me orientaron que debía reducir el estrés de años anteriores. Ahora participo en visitas integrales a las instituciones sanitarias y en encuentros de la actividad quirúrgica, donde enseño lo que humildemente aprendí.
No voy a negar que la reincorporación ha representado un desafío para mí. Además de lidiar con las altas y bajas de esta enfermedad y coincidir con una generación diferente a la que, por suerte, he sabido adaptarme, me golpean mucho las necesidades que tenemos hoy en los hospitales por la falta de recursos, pero a la vez me reconforta ver cómo el personal del ramo busca alternativas para atender a los pacientes», relató.
Gladys asegura que quisiera hacer más, incluso cuando sus fuerzas y su doctora le dicen que es necesario el descanso. Lleva adherido a sus entrañas el compromiso con la medicina cubana que la obliga a levantarse y andar, empeño en el cual ha sido imprescindible el impulso de sus familiares y compañeros de trabajo.
«La familia para mí ha sido decisiva. Es muy pequeña, pero he tenido el apoyo incondicional de mi esposo, también jubilado, y el de mi única hija y nieta. Ellos nunca pusieron obstáculos, me dijeron que si quería hacerlo no había problema mientras me sintiera bien.
Por la parte institucional, yo digo que la ayuda mejor no puede ser. En los hospitales he tenido el apoyo de mis contemporáneos y de las nuevas generaciones, que siempre están pendientes de la profe, como ellos me llaman.
A veces soy un poco majadera, pero todos me entienden y eso es lo que me ayuda a realizar mis tareas en un ambiente cómodo. Soy una persona de voluntad muy férrea. Todos los días encuentro una motivación, siempre trato de mantenerme ocupada y de buscar la forma de aportar.
Si la vida me pone pruebas, yo me sobrepongo hasta que ya no se pueda más. Y en esa filosofía me he inspirado mucho para seguir adelante». Gladys considera fundamental el trabajo de la Federación de Mujeres Cubanas para incentivar la incorporación de las adultas mayores al entorno laboral, siempre que sus condiciones físicas y mentales se lo permitan. Recomienda, de igual forma, crecerse ante la vida en la tercera edad porque todavía hay tiempo para conquistar imposibles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario