Por Marilys Suárez Moreno
Desde el nacimiento hasta los seis o siete años de edad se estructuran las bases de las particularidades físicas y formaciones psicológicas de la personalidad infantil que, en las sucesivas etapas del crecimiento, se consolidan y perfeccionan.
Así, tan pronto se siente capaz, quiere valerse por sí mismo, vestirse, comer solo, etc. Si los abuelos, tíos u otros familiares se lo hacen todo, anulan sus posibilidades y le impiden satisfacer su necesidad de independencia. Llegará el día en que se acostumbre a adoptar una posición pasiva y a darle la espalda a los problemas que se le puedan presentar.
