Por Yamylé Fernández Rodríguez
Desde hace poco más de cuatro meses la vida hogareña le resulta mucho más fácil a Haydeé González García, quien reside en la finca La Fortuna, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios Cándido González Morales, ubicada en la Circunvalación Norte del municipio de Camagüey.
Y es que desde que su esposo, Luis Miguel Carrió Verde, titular de la finca, solicitó un crédito para la adquisición y montaje de un sistema fotovoltaico se aprecia un impulso en la producción agropecuaria y la cotidianidad de Haydeé experimentó un cambio total en medio de las limitaciones con el servicio eléctrico, agravadas por el recrudecimiento del bloqueo económico impuesto a Cuba por el gobierno estadounidense.
“Esta tecnología es lo mejor que se ha inventado, pues desde que se montó aquí contamos todo el tiempo con electricidad generada por energía solar, lo que permite activar la turbina para el bombeo del agua que consume el ganado y regar las siembras”.
“Además puedo preparar el desayuno temprano, sin dificultades, para mi esposo y mi hijo que trabajan en la finca desde que amanece, y los alimentos siempre están a tiempo. Recomiendo que todo el que tenga la posibilidad de adquirir un panel solar que lo haga”, comenta Haydeé en pleno ajetreo en su cocina.
“Cada día me levanto a las cuatro de la mañana para hacerle a Carrió su cafecito antes de que salga a ordeñar las vacas y luego, cuando termina esa tarea, ya tiene listo su desayuno.
“De ahí me dedico a darle de comer a las gallinas, a recoger los huevos, y si hace falta ayuda también voy al campo, sobre todo cuando hay pico de cosecha como la de mango o la de guayaba, sin hacer mucha fuerza porque por situaciones de salud no debo, pero también hago mi aporte a la producción y me considero el brazo derecho aquí”.
Un poco más adelante, a unos cuatro kilómetros, Leyanis Bernal Rankin, al frente de la finca El Nuevo Amanecer, y a quien entrevistamos hace algún tiempo para esta revista, destaca como otra de las campesinas beneficiadas con paneles solares.
“Como productora, en este caso dedicada a la ganadería, me propuse solicitar un crédito bancario para materializar el sueño de tener paneles solares y así mitigar el impacto negativo de la constante pérdida del fluido eléctrico por la situación que todos conocemos que atraviesa el país.
“En mi caso ha sido maravilloso para asegurar el abasto de agua al ganado y para iluminar por las noches el establo donde duermen las reses, lo que garantiza una mayor protección, mientras que en la parte familiar nunca más he tenido dificultades para cocinar, lavar o realizar otra actividad del hogar porque puede hacerlo todo sin depender del servicio de la empresa eléctrica.
“Esto fue posible gracias al apoyo del Banco Popular de Ahorro, cuyos especialistas me asesoraron desde el primer momento y facilitaron las planillas necesarias para el trámite, así como de la CCS Cándido González Morales, a la que pertenezco”.
Justamente la presidenta de esa base productiva, Osmara Fidalgo Porrata, explicó que a partir del segundo semestre del pasado año 2025 se propusieron buscar alternativas para mitigar el déficit de energía eléctrica.
“Las dificultades con la electricidad nos han golpeando fuertemente en actividades como el riego, el bombeo de agua para los animales y otras labores que se desarrollan en el campo y necesitan de la corriente eléctrica. Entonces, nos dimos a la tarea de probar inicialmente con una productora para solicitar un crédito bancario destinado a la compra de paneles solares fototovoltaicos y tras lograrlo hemos tratado de generalizar gradualmente esta experiencia”.
Sobre el impacto de esta acción en las campesinas, Osmara valoró que aunque algunas no sean tenentes de tierra, todas están vinculadas directamente a la producción.
“Hoy las esposas e hijas de campesinos son las que ayudan a sembrar a cuidar los animales en tiempos en que resulta muy difícil lograr estabilidad en la fuerza de trabajo en este sector”.
Mientras, Regla Grisel Frómeta Rivera, presidenta del Comité Provincial de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), amplió que en el territorio más del 45 por ciento de las dirigentes de las cooperativas son mujeres y seis conducen la labor ideológica del campesinado como presidentas municipales de la organización.
Además, existen 248 brigadas Federación de Mujeres Cubanas (FMC)-ANAP dedicadas a la producción agropecuaria y a otras iniciativas a nivel comunitario, en tanto están identificas las muchachas que estudian Medicina Veterinaria y Agronomía, tanto en la universidad como en la Enseñanza Técnica y Profesional.
Por tanto, la instalación de sistemas fotovoltaicos en las fincas camagüeyanas tiene motivaciones más que suficientes para seguir ampliándose. No se trata solo de una fuente de electricidad, sino que también significa más confort en los hogares campesinos y una mejor calidad de vida para las mujeres rurales.
De esta manera, la energía solar se convierte en aliada de la equidad y la resiliencia femenina en tiempos de adversidades.



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