Por Mariacarla de Guadalupe Quincosa Guerra
A sus 50 años, Anarella García Curbelo habla con naturalidad de lo que le está pasando. No lo vive como una enfermedad, sino como una etapa de cambios que ha aprendido a reconocer y sobrellevar. Desde que comenzó el climaterio, su sueño se volvió fragmentado, aparecieron episodios de fatiga pasajera, "como si estuvieras muy cansada, pero dura diez minutos y se quita solo", y, más recientemente, ha sentido oleadas de calor en el rostro que nada tienen que ver con la presión arterial.
"Me empezó a los 48 años. Estuve ocho meses sin menstruar, luego tuve dos meses con sangrado abundante, y desde junio hasta ahora llevo una nueva pausa", explica Anarella.
