Por Marilys Suárez Moreno
El pequeño, de unos cinco años, iba delante. La madre lo seguía, mientras hablaba desde su móvil. Un frenazo, gritos y un chofer asustado y gritando improperios a la mujer, que lo único que atinó a hacer fue caerle a golpes al niño que gritaba y lloraba sin parar.
La madre, única culpable del incidente que pudo haber generado una tragedia, no pareció sentir culpa alguna y descargó toda su responsabilidad en el hijo, al que debía de llevar de la mano y estar atenta.
Desgraciadamente sucesos como este acontecen hoy día más de lo que se pueda pensar. Niños y niñas caminando por su cuenta, mientras los mayores van delante o detrás enfrascados en amenas charlas vía-celular.
