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miércoles, 22 de julio de 2026

Prudente y celosa guardiana




Por Marilys Suárez Moreno

María Josefa Eufemia Magdalena Cabrales Fernández no vivió de las glorias de su esposo, el general Antonio Maceo Grajales. Y no le fue a la zaga en ejemplo, coraje y perseverancia.

Nacida el 22 de julio de 1847 en San Luis, Santiago de Cuba. Sus padres eran pardos libres que poseían un pedazo de tierra cercana a la finca de los Maceo-Grajales. 

Vecinos y compadres, aquella amistad se fortaleció con el matrimonio, el 16 de febrero de 1866 del apuesto Antonio Maceo, de apenas 21 años de edad, con la hermosa y joven mulata María Cabrales. 

martes, 22 de julio de 2025

Virtudes y patriotismo


Por Marilys Suárez Moreno

Según consta en su partida de bautismo, María  Magdalena Cabrales Fernández nació el 22 de julio de 1847 en la finca San Agustín, en San Luis, Santiago de Cuba y fue registrada en el libro para pardos de la Iglesia de San Nicolás de Morón.

Procedía la pequeña María de una familia perteneciente a la llamada población libre de color, con determinados recursos económicos, si bien no tuvo la ocasión de asistir a escuela alguna,  acorde con la educación que regía en la época para su raza.

Quizás muchos vean en esta mujer de acendrado patriotismo, solo a la esposa del mayor general Antonio Maceo, con quien contrajo matrimonio el 16 de febrero de 1866, aunque algunos documentos señalan que le dio dos hijos al Titán de Bronce y que estos perecieron en la manigua, en realidad esto no se ha corroborado y la propia patriota expresó en su testamento que estuvo casada con Maceo de cuyo matrimonio no tuvo hijos.

martes, 9 de abril de 2024

Patriota de cuna



Por Marilys Suárez Moreno

María Cabrales no vivió a la sombra de su esposo, el Lugarteniente General Antonio Maceo Grajales. Ella forjó su historia con luz propia y alguien que la conoció de cerca, como Martí, ya lo había reconocido desde mucho antes, al destacar su actuación en la manigua durante la Guerra Grande, así como sus virtudes y profundo patriotismo durante toda su vida.