Por Isel Quintana Freyre y Aimé Sosa Pompa
“Cuba no está sola”. La frase, repetida una y otra vez en los pasillos y en las tribunas del simposio, no fue un simple eslogan. Fue la constatación de un movimiento internacional que, pese al recrudecimiento del bloqueo y las amenazas bélicas del gobierno estadounidense, reafirmó su compromiso con el archipielago en el año del centenario de Fidel Castro Ruz.
En el Palacio de las Convenciones, La Habana, sindicalistas de más de 30 países compartieron sus ideas en el simposio “El derecho de los pueblos a decidir su destino en el escenario internacional contemporáneo”, como parte del Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba.
La cita incluyó conferencias magistrales, dos paneles –uno sobre bloqueo y ofensiva imperial, otro sobre hegemonía digital y soberanía tecnológica– y una veintena de intervenciones de representantes de movimientos sociales, sindicales y académicos.
Un pueblo digno que merece respeto y solidaridad
Desde el sindicato CGT del sector saneamiento, limpieza y alcantarillado de París, creado en 2017 mediante la fusión de dos organizaciones centenarias, se envió un “saludo combativo de clase e internacional” a la CTC y a los sindicatos cubanos, en el año del 22 Congreso y del Centenario de Fidel.
En tal sentido, se denunció que Air France, “ aerolínea en la que el Estado francés es accionista mayoritario, ha decidido suspender todos los vuelos directos a Cuba. Esto significa que nuestra aerolínea nacional contribuye a la ampliación del bloqueo".
Una de las opciones barajadas fue que Francia pudiera activar “un puente aéreo desde Martinica y Guadalupe para entregar ayuda solidaria” y enviar un petrolero, especialmente porque el país europeo recibió ayuda de médicos cubanos durante la pandemia.
Por su parte, desde la Confederación Intersindical se reconoció la resistencia cubana como vanguardia de la clase obrera a nivel global”.
Una de las ideas esgrimidas fue que “el bloqueo no es un conflicto bilateral. Es el máximo exponente de la injerencia imperialista contra la soberanía de los pueblos. El capitalismo necesita que Cuba fracase porque no puede permitirse que la clase obrera mundial vea que existe vida más allá de la dictadura del mercado”.
En este caso, se comparó la situación con la del Estado español, donde “el capital aplica su propio bloqueo interno: bloquean el acceso a la vivienda, desmantelan la sanidad e imponen la ley mordaza”.
Se exigió que Cuba salga de la lista de patrocinadores del terrorismo porque “el único terrorismo es el del hambre impuesto por el imperio”.
Entretanto, desde la Unión Internacional Sindical de Jubilados y Pensionados de la FSM para el continente americano, Paraguay, se señaló que la tarea más importante que se llevan es “intensificar las tareas de solidaridad con Cuba”, especialmente en países “bastante olvidados y golpeados” como Paraguay.
De igual forma llegó el mensaje desde la – Convención Nacional de Trabajadores (PIT-CNT) de Uruguay al recordar que Cuba “fue refugio solidario con el pueblo uruguayo cuando la dictadura fascista” y ha sido solidaria a través de la cooperación médica, con la Operación Milagros, el Hospital de Ojos José Martí que hoy vuelve a abrir sus puertas, y las más de 120 mil operaciones quirúrgicas realizadas en 18 años.
Se subrayó que desde 2010 la Brigada del PIT-CNT viaja con objetivos fundamentales: “reafirmar la solidaridad entre los dos pueblos, expresar la solidaridad con acciones concretas y reafirmar el compromiso de unidad de clase”.
Actualmente, están en una permanente campaña de recolección de medicamentos, venta de bonos, donaciones de leche y charlas a nivel nacional para explicar el bloqueo imperialista y sus consecuencias.
Desde el sindicato LAB del País Vasco, se recordó que han sufrido décadas de conflicto político y armado, y que por eso entienden el contexto internacional actual, donde “el imperialismo ha decidido que la guerra es la única manera de seguir garantizando su dominio”.
Ya se lanzó una campaña que ha permitido recolectar más de 6 toneladas de material sanitario, más de 185 kg de medicamentos que se trajeron a la isla en dos contenedores, y el dinero recaudado se ha destinado a la compra de más de 150 marcapasos para pacientes de la isla".
Se hizo un llamamiento final: “Trabajadores y trabajadoras del mundo, salgamos a la calle para defender una paz con justicia. Construyamos frentes populares desde abajo y desde la izquierda, y mandemos al estercolero de la historia a los Trump, Netanyahu y Milei".




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