Nancy Borrell Pérez, gestora del proyecto sociocultural Manos Áureas, asociado a la Casa de la Cultura Ignacio Agramonte y a la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).Texto y fotos: Yamylé Fernández Rodríguez
Cuando en la ciudad de Camagüey se pregunta sobre el proyecto sociocultural Manos Áureas, asociado a la Casa de la Cultura Ignacio Agramonte y a la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), todos sugieren contactar con Nancy Borrell Pérez quien, de los 17 años que acumula esa iniciativa, se desempeña como su gestora hace 14.
Dedicado a reunir amantes de la costura, el tejido, el bordado y las manualidades, Nancy ha encontrado en esta propuesta una excelente manera de compartir habilidades y aprendizajes.
El colectivo, compuesto por 17 integrantes, de ellos tres hombres, da forma a piezas únicas, muchas nacidas del reciclaje, que adquieren un valor especial al pasar por manos expertas, razón por la cual adoptaron el nombre de Áurea.
“Los hombres que tenemos se dedican, sobre todo, a las manualidades a partir de la técnica del origami y al trabajo con barro. También ellos crearon un grupo musical que se presenta en los comedores pertenecientes al Sistema de Atención a la Familia, en el hogar de ancianos y en el Museo Jesús Suárez Gayol, de la ciudad de Camagüey, donde se reúne un grupo de abuelos que mucho agradecen esta acción comunitaria”, amplía la entrevistada.
La laboriosa artesana también imparte clases de corte y costura en la sede de la FMC en la capital camagüeyana como parte de los cursos de adiestramiento organizados por la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia, y como buena cosecha ya ha graduado a más de 200 alumnas.
Por otra parte, Manos Áureas se abre a jóvenes de la Educación Especial tras concluir el noveno grado, lo que además de contribuir a la independencia económica de esas muchachas y muchachos, se traduce en un hermoso gesto de inclusión social.
Con satisfacción Nancy se refiere a dos estudiantes con necesidades educativas especiales que tras aprender el oficio fueron ubicadas laboralmente en una entidad de confecciones textiles.
“Ahora estoy preparando a otra joven porque sus padres vinieron a hablar conmigo y la incorporé con nosotros. En estos momentos ya ella está haciendo alfombras de tela y está muy contenta porque ha logrado vender algunas”.
Pero Nancy va más allá y ante la solicitud de algunas mujeres residentes en el poblado de Santa Teresa, un asentamiento rural ubicado en la periferia del municipio de Camagüey, no dudó en llegar hasta allí.
“Un día me comentaron sobre el interés de esas compañeras, pero les resultaba difícil llegar a la ciudad. En este caso se trataba de algunas jubiladas, madres de niños pequeños y amas de casa, por lo que decidí trasladarme hasta ese sitio”.
De tal forma Nancy Borrell Pérez comparte una herencia familiar de la que se siente orgullosa:
“Mi abuela paterna era tremenda costurera y yo lo heredé de ella. A los 12 años de edad comencé a coser y ya hoy tengo 67.
“Aunque soy graduada de Contabilidad, Finanzas y Precios y me jubilé tras ejercer esa profesión, cada día me enamoro más del arte de la costura y de enseñar a quienes se motivan y lo necesitan, porque sé que les voy a enseñar algo que les va a aportar autonomía y apoyo a los ingresos económicos del hogar”, agrega esta apasionada por el mundo de los hilos, las agujas y las telas.
Agrega Nancy que el proyecto está entre los seleccionados por la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey para participar mensualmente en la Feria Arte Plaza, en el circuito cultural creativo de la urbe, lo que les aporta mayor visibilidad y más oportunidades de comercialización.
Manos Áureas reafirma, por tanto, que no es solo una iniciativa para aprender a coser, a bordar o a tejer, sino que constituye una hermosa forma de preservar tradiciones, herencias culturales y ayudar, sobre todo, a un grupo de mujeres a hilar sus propias historias.




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