viernes, 10 de abril de 2026

Círculos Infantiles, 65 abriles

 

                                  Foto: Tomada de Radio Rebelde


Por Marilys Suárez Moreno 

La idea se delineó en el acto constitutivo de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), en agosto de 1960 y un año después, el 10 de abril de 1961, abrieron sus puertas en la capital los tres primeros círculos infantiles.

Era el año de la invasión mercenaria a Playa Girón y se terminaba la Campaña de Alfabetización, atenta a cada detalle estuvo Vilma Espín, la presidenta de la FMC, quien se ocupó personalmente de todo el proceso.

No se trataba sólo de cuidar a los hijos de las madres trabajadoras, sino de su atención, educación y aprendizaje, con métodos modernos, que potenciaran las posibilidades de cada infante y propiciaran el colectivismo. 

Como expresara la propia Vilma, aquella fue una experiencia de trabajo comunitario. Según ella, desde su inicio, la concepción que se tenía de estas instituciones fue muy apropiada.  

Aunque se ha dicho y repetido bastante, vale la pena recordar, que la FMC se encargó de su organización y cuidados, y también de hacer que surgieran varias decenas más en todo el país. 

Se recaudaron fondos, se hicieron largas jornadas de trabajo voluntario, se confeccionaron muebles adecuados para los pequeños y cosieron decenas de miles de prendas para el ropero infantil, tareas que involucró a las federadas que se ocuparon, incluso, de resolver los materiales necesarios para la edificación de los círculos y colaborar con los constructores en las tareas de albañilería.  

Mantenidos, a pesar de lo costoso que resultan, por el interés y el esfuerzo del Estado cubano, como una conquista educativa y de apoyo a las trabajadoras, los círculos atraviesan hoy carencias y dificultades, pues no se cuenta con las capacidades deseadas, lo cual ha provocado que se establezcan prioridades para favorecer a aquellas madres imprescindibles en sus puestos de labor o que presenten problemas sociales. 

En los últimos tiempos, muchos de ellos han tenido problemas constructivos y han sido sometidos a reparaciones parciales o generales para facilitarles mayor comodidad y felicidad a las infancias. Otros, desgraciadamente han tenido que cerrar sus puertas por su deterioro, lo que ha obligado a reubicar a los pequeños en otras instalaciones.

En la actualidad, los círculos infantiles no dan abasto y los que hay sufren también las carencias y vicisitudes de la muy compleja situación económica que se vive, los que aún funcionan lo hacen tratando de vencer obstáculos, ajustar horarios y mantener un sistema educativo abarcador.

Hay que recordar que con el surgimiento de estas instituciones emergieron las Escuelas de Educadoras, de Directoras, la Licenciatura en Educación Preescolar y un sistema de formación para las edades preescolares que destacan en nuestro país. 

La educación preescolar abarca más del 95% de los niños de 0 a 6 años, mediante la vía institucional (círculos infantiles), y la vía no institucional o no formal (programa Educa a tu hijo) que agrupa a un por ciento elevado de la población infantil.

Otras experiencias como Las Casitas Infantiles tratan de satisfacer la demanda de capacidades que necesitan las madres trabajadoras, urgidas de estas instituciones que combinan el cuidado infantil con la atención educativa. 

Manantial de sueños, centros de privilegio, los círculos infantiles siguen siendo una obra de Vilma y quizás la obra más bella de la Revolución.






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