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La Editorial de la Mujer tuvo la dicha de entrevistar a una mujer que ha hecho del periodismo una forma de vida y de valentía, Elsa Ramos Ramírez, periodista de Radio Santi Spíritus y del periódico Escambray, que acaba de ser reconocida con el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez 2025 por la obra de todo un año.
Su voz, firme y apasionada, nos recuerda que el periodismo no es complacencia, sino compromiso con la verdad. Conversamos con ella sobre su trayectoria, desafíos y su manera de entender el oficio.
Periodista: Elsa, has trabajado en la radio, en la prensa escrita y hasta en la televisión local. Ahora recibes el Premio Juan Gualberto Gómez por la obra de todo un año. ¿Cómo se siente este reconocimiento y qué significa para ti después de tantos años de ejercicio profesional?
Elsa Ramos Ramírez: Es un premio difícil de obtener porque reconoce la integralidad de un trabajo. El 2025 fue un año muy complicado, con fenómenos inéditos como la dolarización de la economía y medidas que impactaron profundamente en la vida de los cubanos. Yo tengo la costumbre de husmear en esas realidades, de abordar lo que preocupa a la gente. Si eso es lo que vive el pueblo, la prensa no puede quedarse callada. Para mí, este reconocimiento significa que he podido hacer lo que siempre quise: investigar, incomodar, reflejar la polémica de la sociedad cubana y hacerlo desde mi provincia, pero con mirada nacional.
Periodista: Muchos te llaman “incómoda”. ¿Qué significa para ti ese calificativo y cómo lo relacionas con tu oficio de periodista?
Elsa: A veces la gente me dice que soy incómoda, pero yo creo que es el periodismo el que exige esa incomodidad. El periodismo no puede ser complaciente. Ser mujer y periodista en Cuba implica asumir la realidad con coraje. Yo me inspiro en Mariana Grajales, y también en mi madre, Guillermina Ramírez, que nos crió sola haciendo carbón. Esa fuerza me acompaña siempre. Mi madre es mi Mariana, y nosotros en la familia la llamamos así. Esa valentía cotidiana es la que me impulsa a no callar y a investigar lo que otros prefieren dejar en silencio.
Periodista: ¿Cómo se hace periodismo en medio de las carencias cotidianas, cuando falta la corriente, el gas, lo más básico?
Elsa: Se hace como mismo lo hace el pueblo cubano. Yo recuerdo un día peculiar: estaba en mi cuarto piso cocinando con carbón porque no había gas. Vi médicos y científicos haciendo lo mismo. Esa es la épica de la resistencia cubana, y yo la reflejo en mi trabajo. El periodismo tiene que contar esas realidades, porque son las que vive la gente. Yo nací de una carbonera, mi madre nos crió a cinco hijos sola, y desde niña aprendí a cocinar con carbón. Esa experiencia me enseñó que la vida se enfrenta con creatividad y resistencia, y eso mismo aplico al periodismo.
Periodista: Tu estilo se reconoce por el periodismo investigativo y por abordar temas polémicos. ¿Por qué eliges ese camino y qué te motiva a insistir en él?
Elsa: Porque la sociedad cubana es polémica. Nosotros polemizamos de todo, y de esas discusiones salen soluciones. Yo no espero permiso para abordar un tema: si preocupa al pueblo, lo investigo. Me gusta hurgar, contrastar fuentes, escuchar todas las partes y después interpretar la realidad. Eso es lo que le toca al periodista. Por ejemplo, el año pasado investigué los impagos de la leche en mi provincia, que involucraban incluso al propio gobierno. ¿Por qué no decirle al gobierno que tiene que destrabar eso? Ese es el periodismo que me gusta: incómodo para algunos, pero cómodo para mí porque refleja la verdad.
Periodista: Has mencionado varias veces a tu familia y a tus colegas. ¿Qué papel juegan ellos en tu vida profesional y personal?
Elsa: Mi familia es la prensa. Llevo 36 años en la radio, y el periódico Escambray me acogió como una familia. Me siento arropada por mis colegas, tanto jóvenes como mayores. Los jóvenes me han dado herramientas tecnológicas para mejorar, y yo bebo de ellos. Esa es mi familia, la prensa cubana. Me acomoda estar dentro del gremio de los periodistas espirituanos, porque me han reconocido y me han dado comodidad para moverme entre generaciones.
Periodista: Te llaman “todoterreno”. ¿Te reconoces en ese apelativo?
Elsa: Eso dicen, y ya me lo han puesto como etiqueta. Pero es cierto: el periodista tiene que estar donde está la realidad, atender lo diverso, moverse en todos los terrenos. Esa es nuestra esencia. Yo no concibo un periodista que se limite a un solo tema. El periodista tiene que ser todoterreno, porque la realidad es múltiple y exige presencia en todos los espacios.

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