miércoles, 25 de febrero de 2026

Un discurso de memoria y acción

 


Por Redacción Mujeres

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, encabezó la sesión solemne en el Capitolio Nacional para conmemorar los 50 años de los Órganos Locales del Poder Popular, nacidos el 24 de febrero de 1976. La fecha, cargada de simbolismo histórico, enlaza las gestas independentistas, los hitos revolucionarios y la institucionalización socialista.

Díaz-Canel recordó que el Poder Popular surgió como “escuela de ciudadanía” y espacio de debate colectivo, donde el poder emana del pueblo y se ejerce en su nombre. 

Subrayó que esta estructura no es un simple diseño administrativo, sino la respuesta cubana a la pregunta esencial de cómo construir una democracia donde el pueblo sea protagonista real de su destino.

El mandatario rindió homenaje a los delegados y delegadas que, durante medio siglo, han trabajado desde la base, muchas veces sin recursos, pero con compromiso y cercanía. 

Reconoció que el Poder Popular ha sido un vínculo directo entre las aspiraciones de cada barrio y las políticas de Estado, y que su fortaleza radica en la capacidad de resolver la “pequeña pero enorme cotidianidad” de la vida comunitaria.

Al mismo tiempo, llamó a evitar la inercia y a revitalizar la participación ciudadana, con un Poder Popular “más ágil, más inclusivo, más joven”, capaz de escuchar y responder con sensibilidad a las demandas de la población.

El discurso incluyó un ejercicio de autocrítica en el que señaló que persisten problemas de formalismo, improvisación y exceso de centralismo, que frenan la iniciativa creadora de municipios y comunidades. Reconocer estas sombras, afirmó, no debilita, sino fortalece: “La verdadera revolución es la que vive criticándose para no envejecer”.

El presidente situó la celebración en un escenario nacional complejo, marcado por dificultades económicas y el recrudecimiento del bloqueo estadounidense, acompañado de medidas coercitivas, campañas mediáticas hostiles y también de errores internos que deben ser enfrentados “con total honestidad”, porque solo se puede transformar lo que se mira de frente.

Díaz-Canel insistió en que el aniversario no debe ser un ejercicio de nostalgia, sino un llamado a la acción. En tal sentido,  reclamó un Poder Popular capaz de blindar la esperanza, de ejercer autonomía municipal y de articular soluciones locales con creatividad. Enfatizó que la democracia socialista cubana no es “para las vidrieras”, sino una democracia de trincheras, construida con sacrificio, creatividad y dignidad.

El mensaje final fue de compromiso: mantener el vínculo con el pueblo, asumir como propio el dolor ajeno y no renunciar al ideal de que, pese a las dificultades, en Cuba el poder siga teniendo “apellido de pueblo”.

El discurso de Díaz-Canel combinó homenaje y crítica, memoria y proyección. A cincuenta años de la creación del Poder Popular, el presidente reafirmó que la justicia social, la equidad y la soberanía son valores irrenunciables, y que el futuro de Cuba se construye desde lo local, con participación consciente y con la certeza de que “ningún problema es demasiado grande si se enfrenta con unidad, solidaridad y confianza en nuestras propias fuerzas”.

Lea el discurso completo aqui

No hay comentarios:

Publicar un comentario