martes, 3 de febrero de 2026

Prevenir la Hepatitis desde casa



Por Isel Quintana Freyre

La presencia de una persona enferma con hepatitis en el hogar no solo implica un reto sanitario, sino también un impacto social y emocional que recae, en gran medida, sobre las mujeres. 

En muchos hogares, ellas asumen simultáneamente las labores domésticas, el cuidado de hijas e hijos y las responsabilidades propias de su trayectoria profesional, estas cargas se intensifican cuando debe atender a un familiar enfermo.

La hepatitis A, de transmisión fecal-oral, se ha incrementado en el país principalmente por el consumo de agua contaminada. Ante esta situación, se hace imprescindible extremar las medidas higiénicas: lavado frecuente de manos, cocción adecuada de los alimentos, limpieza de superficies con soluciones cloradas, hervir y tratar el agua de consumo humano, entre otras medidas profilácticas orientadas por el personal de salud en la comunidad. 

Estas acciones no solo previenen la propagación de la enfermedad, sino que reducen el riesgo de otras afecciones digestivas y diarreicas.

Sin embargo, la implementación de estas acciones demanda tiempo, organización y esfuerzo adicional dentro del hogar. La mujer, que ya enfrenta una doble jornada entre lo laboral y lo doméstico, se ve obligada a redoblar su trabajo para garantizar la seguridad sanitaria de la familia. Esto evidencia la necesidad de una mayor corresponsabilidad en las tareas del cuidado.

Hervir el agua y mantener estrictas normas de higiene no debe ser visto como una tarea exclusiva de la madre. Todos los integrantes del hogar, tienen la responsabilidad compartida de contribuir a la prevención de enfermedades solo así se puede garantizar un entorno seguro. 

La corresponsabilidad en estas prácticas no solo protege al enfermo y evita contagios, sino que también alivia la sobrecarga en las mujeres, promoviendo un hogar más equitativo, consciente y saludable.

A pesar de las dificultades que enfrenta Cuba en cuanto al abastecimiento de recursos, medicamentos y energía eléctrica, estas limitaciones no deben desmotivar la intención de cuidar la salud por encima de todo. 

La prevención de enfermedades como la hepatitis exige compromiso y disciplina, incluso en escenarios de escasez. La salud es el bien más preciado, y protegerla debe ser siempre una prioridad colectiva, más allá de las adversidades materiales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario